Informe de Ecommpay sobre el fraude en el comercio electrónico

Tabla de contenidos


Verdades sobre el fraude en e-commerce

  • El fraude en e-commerce está migrando de fallas técnicas a la manipulación de personas (ingeniería social).
  • Ecommpay identifica tres “verdades incómodas”: distorsión competitiva, defensas que no cubren vulnerabilidades humanas y conflictos regulatorios estructurales.
  • Willem Wellinghoff advierte que casos y pérdidas crecen año con año y que regulación y tecnología no alcanzan el ritmo del crimen.
  • El informe pide una transformación de todo el ecosistema y propone siete acciones inmediatas para comercios.

Del sistema a la persona
Qué está cambiando (en una frase): el fraude se está moviendo de “romper sistemas” a “convencer personas”, así que la defensa ya no puede vivir solo en TI.
Definiciones rápidas para leer el informe sin fricción:
– Ingeniería social: tácticas de engaño (urgencia, suplantación, presión) para que la víctima entregue datos o autorice una operación.
– CNP (card-not-present): pagos donde la tarjeta no está físicamente presente (típico en e-commerce); el riesgo se concentra en identidad, autenticación y señales digitales.
– OTP (one-time password): contraseña/código de un solo uso; si un usuario lo comparte por engaño, muchos controles “ven” la transacción como legítima.

Tres verdades incómodas sobre la protección contra el fraude

El primer tramo del nuevo informe de Ecommpay —“Beyond the Black Box: Why human-centric fraud demands ecosystem-wide transformation”— plantea una tesis que incomoda porque obliga a revisar supuestos: el fraude ya no es, principalmente, un problema de “hackers” rompiendo sistemas, sino de criminales explotando a las personas. En esta primera parte, el reporte reúne hallazgos a partir de entrevistas con especialistas en fraude, cumplimiento y regulación. Y, sin embargo, gran parte de la respuesta del sector (herramientas, procesos y regulación) sigue anclada en soluciones técnicas e institucionales.

A partir de entrevistas con especialistas en fraude, cumplimiento y regulación, Ecommpay resume el momento actual en tres “(muy) verdades incómodas” sobre la protección contra el fraude en comercio electrónico. No son eslóganes: describen fricciones reales que afectan a comercios, fintechs y proveedores de pago, y que explican por qué, aun con más controles, el problema sigue escalando.

Costos y riesgos desiguales

Verdad incómoda Qué significa en la práctica Ejemplo típico (operación real) Impacto en negocio
La prevención actual puede crear desventaja competitiva y distorsión de mercado El costo de herramientas, cumplimiento y operación no pega igual a todos; algunos absorben fricción y otros pierden margen o conversión Un comercio endurece reglas y sube rechazos; otro “acepta más” y gana ventas a corto plazo, aunque el fraude se desplace Menor conversión, más falsos positivos, presión en CAC/LTV y competencia desigual
Tecnología y regulación no están construidas para vulnerabilidades humanas El ataque ocurre “en la conversación” (suplantación, urgencia, engaño), no en el servidor Cliente comparte OTP o autoriza un pago porque “el banco” lo llamó; el checkout se ve normal Controles tradicionales llegan tarde; suben disputas, reembolsos y costos de soporte
Los marcos regulatorios tienen conflictos inherentes Responsabilidades y capacidades se reparten entre muchos actores; coordinar y actualizar es lento Reglas enfocadas en controles auditables mientras el fraude migra a ingeniería social Cumplimiento ≠ resiliencia; inversión mal dirigida y respuesta fragmentada

La primera verdad apunta a un efecto colateral: los esquemas de prevención, tal como están diseñados y exigidos, pueden generar desventajas competitivas y distorsiones de mercado. La segunda señala un desfase: tecnología y regulación no están construidas para cubrir vulnerabilidades humanas, que hoy son el vector de ataque dominante. La tercera va más allá de la operación diaria y entra al terreno estructural: los marcos regulatorios contienen conflictos inherentes que no se resuelven, por más buena voluntad que exista.

En conjunto, el informe sugiere que el fraude debe entenderse como un fenómeno sistémico, donde la asignación de recursos, las obligaciones de cumplimiento y los incentivos del mercado no siempre empujan en la misma dirección. De ahí el llamado central: una transformación del ecosistema, no solo mejoras incrementales dentro de cada empresa.

Desventajas competitivas y distorsiones en el mercado

La primera verdad incómoda del informe es, en esencia, un problema de incentivos y cargas: la prevención del fraude —incluyendo tecnología, procesos y cumplimiento— puede convertirse en una fuente de desventaja competitiva y, a la vez, distorsionar el mercado.

Ecommpay plantea que los esfuerzos de prevención y las exigencias asociadas no impactan a todos por igual. En la práctica, las cargas de cumplimiento y la inversión en controles pueden recaer de forma desproporcionada en ciertos actores, especialmente cuando el ecosistema está fragmentado y cada participante optimiza su propio riesgo. El resultado puede ser una competencia desigual: quienes tienen más capacidad para absorber costos (o para desplegar herramientas avanzadas) quedan mejor posicionados que quienes operan con márgenes más estrechos.

Esta distorsión no es solo financiera. También es operativa: cuando la prevención se mide como un conjunto de “checks” o requisitos, se corre el riesgo de priorizar lo auditable sobre lo efectivo. En ese escenario, los equipos terminan dedicando recursos a cumplir con marcos y reportes, mientras el fraude se mueve hacia zonas menos cubiertas por esos mismos marcos.

El informe también sugiere que, si el fraude se entiende como un costo que debe “contenerse” dentro de cada empresa, se refuerza una lógica de silos: cada comercio o proveedor ajusta reglas para protegerse, aunque eso empuje el problema hacia otros puntos del sistema. Así, la prevención puede convertirse en un juego de desplazamiento: no necesariamente reduce el fraude total, sino que lo redistribuye.

En paralelo, la presión por reducir pérdidas puede endurecer la aceptación de pagos y elevar fricciones para usuarios legítimos. Ese costo —rechazos indebidos, fricción en autenticación, experiencia deteriorada— también compite en el mercado. La verdad incómoda es que “más control” no siempre equivale a “mejor negocio”, y que el equilibrio entre conversión y riesgo se vuelve un factor competitivo, no solo de seguridad.

Vulnerabilidades humanas como vector de ataque

La segunda verdad incómoda es el corazón conceptual del informe: el fraude se ha desplazado desde la explotación técnica hacia la manipulación humana, pero la respuesta del sector sigue centrada en lo técnico.

Ecommpay subraya que los ataques fraudulentos han migrado “lejos” de romper sistemas y “hacia” manipular a consumidores y empleados. En términos prácticos, esto se traduce en tácticas de ingeniería social: suplantación de identidad, presión psicológica, urgencia fabricada, y engaños diseñados para que la propia víctima autorice o facilite la transacción. En este tipo de fraude, el criminal no necesita vulnerar un firewall; necesita convencer a alguien.

El informe recoge un ejemplo concreto de esta tendencia: los defraudadores ya no dependen únicamente de datos robados de tarjetas; también se hacen pasar por bancos, comercios o contactos de confianza para persuadir a los usuarios de aprobar operaciones o compartir credenciales sensibles, como contraseñas de un solo uso (OTPs). Ese matiz es clave: cuando el usuario “coopera” sin saberlo, muchos controles tradicionales pierden eficacia o llegan tarde.

Aquí aparece el “desajuste” que denuncia Ecommpay: si la industria invierte principalmente en herramientas orientadas a detectar patrones técnicos, pero el ataque ocurre en la mente del usuario, el sistema queda expuesto. Y si la regulación y los marcos de respuesta se diseñaron para un mundo donde el fraude era, sobre todo, un problema de infraestructura, entonces la defensa se vuelve reactiva.

La implicación es incómoda porque obliga a ampliar el perímetro de seguridad: no basta con proteger la pasarela o el checkout; hay que proteger la interacción humana. Eso incluye educación al cliente, entrenamiento del personal y procesos internos que reconozcan señales de manipulación. En otras palabras, la prevención deja de ser un asunto exclusivo de TI o de riesgo y se convierte en una disciplina transversal.

Conflictos en los marcos regulatorios

La tercera verdad incómoda apunta a una limitación estructural: los marcos regulatorios contienen conflictos inherentes que no pueden resolverse únicamente con medidas institucionales. Es decir, no se trata solo de que falten reglas o de que haya que endurecer sanciones; el problema es que existen tensiones internas en cómo se distribuyen responsabilidades, incentivos y capacidades de respuesta.

Ecommpay sostiene que estos conflictos regulatorios dificultan una acción coordinada y rápida frente a métodos criminales que evolucionan constantemente. En el terreno operativo, esto se traduce en un desfase: mientras los defraudadores iteran tácticas con velocidad, la regulación y los mecanismos institucionales tienden a moverse más lento, con ciclos de actualización largos y con dependencia de consensos.

El informe también sugiere que, cuando la regulación se apoya en soluciones institucionales y técnicas, puede dejar zonas grises justo donde el fraude está creciendo: la manipulación humana. Si el marco está diseñado para controlar sistemas, pero el ataque ocurre mediante engaño, la respuesta regulatoria puede terminar enfocándose en “cumplimiento” más que en resiliencia real.

Además, la existencia de múltiples actores —comercios, PSPs, adquirentes, fintechs, organismos de industria, reguladores y gobierno— hace que la coordinación sea compleja. Si cada parte tiene obligaciones distintas y objetivos parcialmente divergentes, aparecen fricciones: ¿quién debe invertir más?, ¿quién asume el costo de la educación al usuario?, ¿quién reporta y a quién?, ¿cómo se comparte información sin crear nuevos riesgos?

La conclusión implícita es que el fraude no se reduce solo con más reglas, sino con reglas alineadas a la realidad del ataque y con mecanismos de colaboración que atraviesen fronteras organizacionales. Por eso Ecommpay insiste en una transformación del ecosistema: porque hay conflictos que no se resuelven con mejoras locales, sino con rediseño coordinado.

El papel de Willem Wellinghoff en la lucha contra el fraude

En el informe, Willem Wellinghoff —chief compliance officer y UK chair de Ecommpay— funciona como la voz que conecta el diagnóstico con la urgencia operativa. Su mensaje no es abstracto: parte de una constatación directa sobre la trayectoria del problema y sobre la incapacidad relativa de las defensas actuales para mantenerse al día.

Wellinghoff advierte que el fraude es una amenaza creciente, con aumento sostenido tanto en número de casos como en pérdidas financieras. Esa frase, por sí sola, marca el tono: no se trata de un pico temporal, sino de una tendencia. Y, en ese contexto, el desafío central es la velocidad de adaptación del crimen. Según su planteamiento, los métodos criminales evolucionan continuamente, mientras que regulación y tecnología “luchan” por mantener el ritmo o adelantarse.

“Fraud is an increasing threat, with the number of cases and the financial losses growing year-on-year.”
Willem Wellinghoff, chief compliance officer y UK chair de Ecommpay

Fraude en aumento constante
Quién es y por qué importa en este informe:
– Willem Wellinghoff es chief compliance officer y UK chair de Ecommpay, por lo que su perspectiva se centra en cumplimiento, riesgo operativo y coordinación con el ecosistema de pagos.
– Su punto clave no es “más herramientas”, sino el desfase: los métodos criminales evolucionan más rápido que la regulación y parte de la tecnología.
– Su recomendación inmediata para comercios aterriza el diagnóstico: empezar por conversar con el PSP y auditar sistemas internos para encontrar debilidades y mejoras rápidas.
Cita (tal como aparece en la cobertura del informe): “Fraud is an increasing threat, with the number of cases and the financial losses growing year-on-year.”

La relevancia de su intervención está en el puente que tiende entre dos niveles de acción. Por un lado, respalda la idea de que hace falta un cambio real y significativo, no solo ajustes marginales. Por otro, reconoce que la transformación global requiere colaboración amplia y, por tanto, tiempo: coordinar competidores, organismos de industria, reguladores y gobierno no es inmediato.

Ahí es donde su papel se vuelve práctico. Wellinghoff no se limita a pedir “más colaboración”; también señala un punto de partida concreto para los comercios: hablar de prevención de fraude con sus proveedores de pago y revisar con detalle los sistemas internos para identificar debilidades y oportunidades de mejora. En otras palabras, mientras el ecosistema se reorganiza, cada negocio puede —y debe— fortalecer su postura desde dentro.

También introduce una advertencia metodológica que suele perderse en los programas de cumplimiento: la prevención efectiva no es un ejercicio de “marcar casillas” una sola vez. Requiere monitoreo continuo, conocimiento profundo de un panorama que cambia rápido y desarrollo constante de soluciones y procesos internos para responder a nuevas demandas. Esa visión encaja con el enfoque “human-centric” del informe: si el vector de ataque es humano y adaptable, la defensa también debe serlo.

Finalmente, su llamado se alinea con la ambición declarada de Ecommpay: que los hallazgos activen a comercios y fintechs para trabajar junto con competidores y autoridades. El subtexto es claro: el fraude se ha vuelto demasiado dinámico y sistémico como para que cada actor lo enfrente en solitario sin pagar costos crecientes.

Siete pasos clave para mejorar la protección contra el fraude

Aunque el informe insiste en la necesidad de una transformación del ecosistema, también aterriza recomendaciones inmediatas para comercios de e-commerce.

Alcance de estas recomendaciones

Los siete pasos que siguen corresponden a las acciones inmediatas que el reporte atribuye a comercios (en el marco del llamado a una transformación del ecosistema). Las cifras y tendencias mencionadas más adelante se presentan como contexto de industria citado en el análisis del entorno del informe, no como métricas reportadas directamente por Ecommpay en este primer tramo. La lógica es pragmática: mientras se construyen acuerdos más amplios entre industria y reguladores, hay medidas que pueden ejecutarse ya para reducir exposición, detectar debilidades y mejorar la respuesta.

Ecommpay enumera siete pasos clave. No son “trucos” aislados; forman un ciclo de mejora continua que combina coordinación con proveedores, higiene interna, educación y monitoreo. En conjunto, reflejan el cambio de paradigma del informe: si el fraude se mueve hacia la manipulación humana, entonces la defensa debe incluir personas (clientes y empleados), además de sistemas.

A continuación, los siete pasos tal como los plantea el reporte, con su intención operativa:

1) Discutir la prevención de fraude con tu proveedor de pagos. La recomendación parte de una realidad: los PSPs y plataformas de pago tienen visibilidad y herramientas que el comercio no siempre posee. Abrir esa conversación permite alinear reglas, flujos de reporte y criterios de riesgo.

2) Auditar tus propios sistemas. Revisar procesos internos y puntos de control ayuda a identificar debilidades. El informe sugiere que un análisis detallado puede revelar oportunidades de mejora “rápidas”, especialmente donde hay supuestos heredados.

3) Educar a tus clientes sobre el riesgo de fraude. Si el usuario es objetivo de ingeniería social, la educación se vuelve una capa defensiva. El objetivo es que el cliente reconozca señales de engaño y proteja sus credenciales.

4) Capacitar al personal para reconocer intentos de fraude. La manipulación humana no solo apunta al consumidor; también puede dirigirse a empleados. Entrenar al equipo para detectar patrones de engaño reduce la probabilidad de que el atacante encuentre un “eslabón débil”.

5) Mantenerse al día con el panorama cambiante del fraude. El informe enfatiza la evolución constante de métodos criminales. Seguir tendencias y ajustar procesos evita que la defensa se quede anclada en amenazas pasadas.

6) Monitorear el uso no autorizado de tu marca y reportar sitios fraudulentos. La suplantación de marca es un habilitador frecuente de la ingeniería social. Vigilar dominios, anuncios o páginas falsas ayuda a cortar canales de engaño.

7) Reportar transacciones sospechosas directamente a los PSPs. El reporte temprano mejora la respuesta y puede ayudar a detectar patrones. También refuerza la colaboración operativa que el informe considera indispensable.

Acciones Clave Contra el Fraude
Checklist accionable (para que no se quede en “buenas intenciones”):
1) Hablar con tu PSP sobre fraude
– Dueño: Riesgo/Payments
– Frecuencia: mensual + cuando cambies de país/método de pago
– Evidencia interna: minutas, acuerdos de reglas, SLA de reportes, lista de señales disponibles
2) Auditar tus sistemas
– Dueño: TI + Riesgo
– Frecuencia: trimestral (y después de cambios en checkout/login)
– Evidencia interna: mapa de flujo (login→checkout→post-compra), puntos de control, hallazgos priorizados
3) Educar a clientes
– Dueño: CX/Marketing + Riesgo
– Frecuencia: continuo (refuerzo en temporadas altas)
– Evidencia interna: plantillas anti-suplantación, página “cómo te contactamos”, métricas de tickets por fraude
4) Capacitar al personal
– Dueño: Operaciones + Seguridad
– Frecuencia: onboarding + refresco semestral
– Evidencia interna: guías de señales de ingeniería social, simulacros, canal de escalamiento
5) Mantenerse al día
– Dueño: Riesgo
– Frecuencia: quincenal/mensual
– Evidencia interna: bitácora de cambios de reglas, resumen de tendencias, retro de contracargos
6) Monitorear uso no autorizado de marca
– Dueño: Legal/Brand + Seguridad
– Frecuencia: semanal (diario en campañas)
– Evidencia interna: lista de dominios/ads detectados, reportes enviados, tiempos de baja
7) Reportar transacciones sospechosas al PSP
– Dueño: Riesgo/Payments
– Frecuencia: en cuanto se detecte (mismo día)
– Evidencia interna: tickets, IDs de transacción, motivo, resultado (bloqueo/chargeback/alerta)

La idea transversal es que la prevención no es un proyecto con fecha de cierre. Wellinghoff lo resume al señalar que no es un ejercicio “one-off tick-box”: requiere monitoreo continuo y desarrollo permanente de soluciones y procesos internos. En un contexto donde el fraude crece y se adapta, estos siete pasos funcionan como un mínimo viable de resiliencia.

La evolución del fraude en el comercio electrónico

El informe de Ecommpay se inserta en un momento en el que el fraude en e-commerce está cambiando de forma y de velocidad. La evolución no es solo cuantitativa (más casos, más pérdidas), sino cualitativa: cambian los métodos, los objetivos y los puntos de entrada.

La tesis central es el desplazamiento desde la explotación técnica hacia la manipulación humana. Durante años, gran parte de la conversación sobre fraude se concentró en vulnerabilidades de infraestructura: credenciales robadas, brechas de datos, malware, automatización para probar tarjetas. Sin desaparecer, ese universo ya no explica por sí solo el fenómeno. Hoy, según el informe, el ataque se apoya cada vez más en convencer a alguien: un cliente que comparte un OTP, un usuario que autoriza una operación bajo presión, o un empleado que cae en una suplantación convincente.

Desplazamiento del riesgo en el journey
Antes → ahora: dónde se mueve el riesgo en el journey
1) Login / cuenta
– Antes: credential stuffing “clásico” y pruebas masivas
– Ahora: automatización más sofisticada + toma de cuenta para “parecer” usuario real
– Señal de alerta operativa: picos de intentos, cambios de dispositivo/ubicación, resets de contraseña anómalos
2) Checkout / pago
– Antes: tarjeta robada y patrones técnicos (BIN, velocity)
– Ahora: CNP con ingeniería social (cliente autoriza bajo engaño, comparte OTP)
– Señal de alerta operativa: compras “válidas” pero con narrativa de soporte posterior (“yo no quise”, “me llamaron del banco”)
3) Post-compra / disputas
– Antes: contracargos por fraude externo
– Ahora: más zona gris (friendly fraud/first-party misuse) + presión en políticas de devolución
– Señal de alerta operativa: disputas recurrentes por segmento/producto/canal, evidencia de entrega vs reclamo

Este giro tiene consecuencias directas para la defensa. Si el fraude se ejecuta “a través” de la víctima, los controles tradicionales pueden interpretar la transacción como legítima: el usuario pasó autenticación, el dispositivo parece habitual, el flujo se completó sin errores. La frontera entre “fraude” y “acción autorizada bajo engaño” se vuelve más difusa, y eso complica tanto la prevención como la atribución de responsabilidades.

En paralelo, el contexto de industria refuerza la sensación de escalamiento. Distintas fuentes citadas en el análisis del entorno del informe apuntan a incrementos fuertes en fenómenos asociados a automatización y nuevas capacidades: se menciona un aumento del 450% en tráfico de bots “agentic”, crecimiento 8x en fraude por identidad sintética y un alza del 216% en ataques en la etapa de login. Son señales de que el fraude no solo se humaniza; también se industrializa.

A esto se suma el crecimiento del “first-party misuse” o friendly fraud, con 64% de comercios reportando aumentos, y una cuarta parte observando incrementos de 25% o más. Aunque este tipo de abuso no siempre encaja en el imaginario de “criminal externo”, sí impacta directamente en pérdidas y en la relación entre comercios, clientes y proveedores de pago.

Otro dato contextual relevante: más de 80% de comercios citan la infraestructura tecnológica como su mayor desafío frente al fraude. Esto sugiere que, incluso cuando se reconoce el componente humano, la capacidad de instrumentar defensas (integraciones, monitoreo, señales, respuesta) sigue siendo un cuello de botella.

En conjunto, la evolución descrita por Ecommpay obliga a replantear el enfoque: si el fraude cambia de forma, la prevención no puede quedarse fija. Y si el ataque combina automatización avanzada con manipulación psicológica, la respuesta debe combinar tecnología, procesos y educación, con coordinación entre actores.

Desafíos regulatorios y su impacto en la prevención del fraude

El informe insiste en que el fraude no se entiende plenamente sin mirar el marco regulatorio y su interacción con la operación diaria. La regulación, en teoría, ordena responsabilidades y eleva estándares mínimos. En la práctica, cuando el fraude evoluciona más rápido que las reglas, aparecen brechas: zonas donde el cumplimiento existe, pero la protección efectiva no.

Ecommpay sostiene que los marcos regulatorios contienen conflictos inherentes que no pueden resolverse a nivel institucional. Esta afirmación apunta a tensiones estructurales: múltiples actores con obligaciones distintas, incentivos no alineados y capacidades desiguales para implementar controles. En un ecosistema donde participan comercios, PSPs, fintechs, organismos de industria, reguladores y gobierno, la coordinación es difícil incluso con objetivos compartidos.

Equilibrios clave en antifraude
Tensiones que suelen aparecer (y cómo se sienten en operación):
– Fricción vs conversión: más autenticación y reglas reduce fraude, pero puede subir rechazos y abandono.
– Cumplimiento vs eficacia: lo “auditable” (políticas, reportes, checklists) no siempre cubre el vector humano (ingeniería social).
– Responsabilidad vs capacidad: a veces quien “debe” responder (por regla) no es quien tiene mejores señales o control del punto de ataque.
– Coordinación vs velocidad: compartir información entre actores ayuda, pero requiere acuerdos; el fraude itera más rápido que los ciclos regulatorios.

Uno de los impactos más visibles de estos desafíos es el desfase temporal. Los criminales iteran tácticas con rapidez; la regulación suele moverse con ciclos más largos. Cuando el fraude se desplaza hacia la manipulación humana, ese desfase se amplifica: muchas reglas y herramientas se diseñaron para un mundo donde el ataque era principalmente técnico e institucional. El resultado es una respuesta que puede quedar “anclada” en controles que no atacan el vector dominante.

Además, el informe sugiere una mala asignación de recursos: se invierte en herramientas y procesos que son más fáciles de estandarizar o auditar, mientras el fraude se desplaza hacia ámbitos menos “regulables” con el mismo enfoque, como la educación del usuario o el entrenamiento del personal para detectar ingeniería social.

La regulación también puede influir en la competencia. Si las cargas de cumplimiento y los costos de prevención recaen de forma desigual, se generan distorsiones de mercado: algunos actores absorben mejor el costo, otros quedan en desventaja. En ese escenario, la prevención del fraude deja de ser solo una cuestión de seguridad y se convierte en un factor de estructura competitiva.

Nada de esto implica que la regulación sea irrelevante; al contrario, el informe la coloca como parte del problema y de la solución. Pero la conclusión es exigente: para que la regulación impacte de verdad en la prevención, debe alinearse con la realidad del fraude actual (human-centric) y facilitar colaboración, no solo imponer obligaciones aisladas. De lo contrario, el sistema corre el riesgo de optimizar para el cumplimiento mientras el fraude optimiza para la manipulación.

La necesidad de un cambio en el ecosistema

El mensaje más ambicioso del informe de Ecommpay es que el fraude en e-commerce ya no se resuelve con mejoras locales. La razón es doble: el vector de ataque dominante es humano y, por tanto, transversal; y los incentivos y marcos que organizan la respuesta están fragmentados. Por eso el reporte habla de una transformación “a nivel ecosistema”.

Ecommpay plantea que la industria y los marcos regulatorios siguen fuertemente anclados en soluciones técnicas e institucionales, aun cuando los ataques se han desplazado hacia la manipulación humana. Ese desajuste crea un espacio de oportunidad para los criminales: mientras las defensas se concentran en “cerrar puertas” técnicas, el atacante entra por la conversación, el mensaje, la suplantación o la presión psicológica.

Wellinghoff refuerza esta urgencia al señalar que regulación y tecnología luchan por mantener el ritmo. Su conclusión es directa: “se necesita hacer más” para lograr un cambio real y significativo. En el marco del informe, ese “más” no significa solo comprar otra herramienta, sino reorganizar cómo se comparte información, cómo se educa al usuario, cómo se reporta el fraude y cómo se coordinan respuestas.

Roles claros para ejecutar cambios
Marco simple: “quién hace qué” para que el cambio sea ejecutable
– Comercios: diseñan fricción inteligente (sin matar conversión), educan clientes, entrenan staff, monitorean su marca y reportan señales al PSP.
– PSPs/adquirentes: aportan señales cross-merchant, reglas y herramientas, canales de reporte y respuesta; ayudan a estandarizar flujos de escalamiento.
– Fintechs/proveedores de identidad/antifraude: mejoran detección y orquestación (login, checkout, post-compra) y reducen tiempos de reacción.
– Reguladores/gobierno/organismos de industria: alinean incentivos, habilitan colaboración e intercambio de información, y actualizan marcos para el vector humano.
– Clientes: aplican prácticas seguras (no compartir OTP, verificar canales) cuando reciben educación clara y consistente.

El reporte también busca activar a quienes dependen del e-commerce —comercios y fintechs— para que se unan incluso con competidores, organismos de industria, reguladores y gobierno. Esta invitación es significativa porque rompe un tabú frecuente: la idea de que el fraude es un problema “interno” que se gestiona en privado. Ecommpay sugiere lo contrario: si el fraude es sistémico, la respuesta debe ser sistémica.

En términos prácticos, un cambio de ecosistema implica pasar de defensas aisladas a defensas conectadas. Implica reconocer que la educación del cliente no es un “extra” de marketing, sino una capa de seguridad. Implica que el monitoreo de suplantación de marca no es solo reputación, sino prevención de fraude. E implica que reportar transacciones sospechosas al PSP no es burocracia, sino inteligencia operativa.

La necesidad de cambio, en suma, nace de una realidad incómoda: el fraude se adapta más rápido que las estructuras actuales. Si el ecosistema no se transforma, el costo seguirá creciendo y la prevención seguirá persiguiendo

  • Este análisis se elaboró desde el enfoque editorial de Pasarela de Pagos en Mexico, donde Carlos Ponce publica guías y reseñas sobre soluciones de pago digital, métodos de transacción y seguridad en línea para negocios en México.

Este artículo se basa en información públicamente disponible al momento de su redacción y contrasta mensajes públicos de Ecommpay con cifras de fuentes del sector citadas en el texto. Algunas métricas proceden de estudios y comunicados externos y pueden variar según país, vertical y periodo, por lo que existen márgenes de incertidumbre. Dado que el panorama del fraude evoluciona con rapidez, ciertos detalles y prioridades podrían cambiar a medida que se publique nueva información.

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