Guía de controles antilavado de Asamep para agregadores de pago

Tabla de contenidos


Asamep lanza guía para controles antilavado en pagos

  • Asamep presentó una guía para elaborar manuales internos de prevención de PLD/FT en agregadores de pago.
  • El documento se desarrolló con acompañamiento técnico de Banco de México y la CNBV, y con apoyo de especialistas y firmas.
  • Más de 30 empresas afiliadas —cerca de 90% de las transacciones procesadas por agregadores— se sumaron a un esquema de autorregulación.
  • La guía busca homologar mejores prácticas, con enfoque basado en riesgos y alineación a estándares internacionales.

Guía Sectorial para Agregadores

  • Qué es: una guía sectorial para que los agregadores estructuren y fortalezcan su manual interno de prevención de PLD/FT.
  • Por qué ahora: el peso operativo de los agregadores en la aceptación de pagos creció con rapidez (Asamep cita datos de Banco de México sobre terminales), mientras el entorno antilavado en México ha venido ajustándose con reformas y mayor énfasis en trazabilidad y enfoque basado en riesgos.
  • Qué no es: no se presenta como una norma obligatoria por sí misma; busca ser un “piso común” de buenas prácticas para el gremio.

Presentación de la guía de Asamep

La Asociación de Agregadores de Medios de Pago (Asamep) presentó una guía dirigida a un actor que se ha vuelto central en el comercio y los pagos digitales en México: los agregadores de pago. En este contexto, se trata de empresas que habilitan la aceptación de pagos para comercios afiliados a través de canales y herramientas de cobro, y que procesan transacciones a escala. El documento, enfocado en fortalecer controles antilavado, se plantea como una referencia común para que las empresas del sector elaboren y robustezcan sus manuales internos de prevención de lavado de dinero y financiamiento al terrorismo (PLD/FT).

El título formal del instrumento deja claro su alcance operativo: “Manual de Políticas, Medidas, Criterios y Procedimientos Internos para la Prevención de Operaciones con Recursos de Procedencia Ilícita y Financiamiento al Terrorismo”. En lo esencial, se presenta como una guía de referencia para que cada agregador estructure su manual interno, más que como una disposición obligatoria por sí misma. En términos prácticos, la guía busca ordenar —con un lenguaje y una metodología compartidos— la forma en que los agregadores documentan, aplican y revisan sus controles, considerando su modelo de negocio: alta escala, canales digitales de aceptación y una relación estrecha con comercios afiliados.

Asamep enmarcó la guía como respuesta al crecimiento del sector. Con datos de Banco de México citados por la asociación, los agregadores administran más de 78% de las 6.3 millones de terminales punto de venta instaladas en el país. Ese peso específico, argumenta el gremio, obliga a que los controles crezcan “de manera proporcional” para proteger al sistema financiero y comercial.

El lanzamiento también funciona como una señal pública de madurez del sector: en lugar de esperar a que la regulación imponga un estándar único, la industria propone una ruta de cumplimiento basada en riesgos y en mejores prácticas internacionales, adaptada a la operación real de los agregadores. La apuesta es que la guía se convierta en un piso común para elevar estándares en el ecosistema mexicano de pagos digitales.

Implementación Operativa con Controles
Cómo suele “aterrizarse” una guía así en la operación (con puntos de control):
1) Diagnóstico inicial: mapear productos/canales (TPV, links de pago, e-commerce) y definir qué riesgos se quieren cubrir.
2) Alta y verificación de comercios: documentar qué se pide, qué se valida y qué señales detonan revisión reforzada (p. ej., giros sensibles, inconsistencias en datos).
3) Monitoreo transaccional: definir reglas/alertas y quién las atiende; punto de control: tiempos de respuesta y evidencia de análisis.
4) Escalamiento y decisiones: criterios para pausar, limitar o terminar relación con un comercio; punto de control: trazabilidad (quién decidió y por qué).
5) Capacitación y auditoría interna: calendario mínimo y revisión periódica del manual; punto de control: hallazgos y acciones correctivas.

Objetivos de la guía para la prevención de PLD/FT

El objetivo central de la guía es homologar mejores prácticas de cumplimiento entre los agregadores de medios de pago, de modo que el sector comparta un marco interno comparable para prevenir riesgos de PLD/FT. No se trata únicamente de “tener un manual”, sino de contar con políticas, medidas, criterios y procedimientos que reflejen la naturaleza digital del negocio, su velocidad transaccional y su interacción con comercios afiliados.

Asamep planteó el documento para fortalecer marcos internos de prevención entre sus agremiados y elevar estándares de cumplimiento. En un mercado donde los agregadores concentran una porción mayoritaria de la infraestructura de aceptación (terminales punto de venta), la guía busca que el crecimiento del sector vaya acompañado de controles consistentes, trazables y revisables.

Otro objetivo explícito es incorporar una metodología basada en riesgos.

En la práctica, el tipo de manual que busca impulsar la guía suele aterrizarse en componentes como: evaluación de riesgos, identificación y verificación en la afiliación, monitoreo transaccional (incluido el uso de herramientas automatizadas), controles internos y capacitación, y protocolos de documentación y revisión periódica. Esto implica que los controles no sean uniformes por defecto, sino proporcionales a los riesgos identificados: por tipo de comercio afiliado, por canal de aceptación, por patrones operativos y por señales que puedan emerger del monitoreo transaccional. La guía, según lo presentado por la asociación, toma en cuenta la relación agregador–comercio, los canales digitales y la forma en que se procesan pagos en entornos de alta rotación.

La guía también persigue un objetivo de alineación con estándares internacionales. Asamep señaló que el documento se elaboró con base en mejores prácticas internacionales y en los riesgos identificados en el mercado mexicano. En la práctica, esto busca reducir asimetrías: que el nivel de control no dependa exclusivamente del tamaño o sofisticación de cada empresa, sino de un estándar compartido que pueda ser adoptado por el conjunto del gremio.

Finalmente, hay un objetivo de integridad del ecosistema. Asamep vinculó el fortalecimiento de controles con el contexto de inclusión financiera: en México, “poco menos de la mitad” de la población adulta tiene acceso a un producto financiero. En ese entorno, los pagos digitales y la aceptación con terminales se vuelven una puerta de entrada al sistema formal; por lo mismo, reforzar mecanismos de prevención se plantea como condición para que el crecimiento contribuya a un ecosistema más seguro.

Pilares para una gestión confiable
Pilares que resume la guía (en lenguaje operativo):

  • Estandarización: un manual comparable entre agremiados (mismo “idioma” de políticas y procedimientos).
  • Riesgo primero: controles proporcionales por giro, canal, volumen, patrones y señales del monitoreo.
  • Trazabilidad: decisiones documentadas (qué se revisó, qué evidencia se guardó, quién aprobó).
  • Mejora continua: revisión periódica del manual y ajustes conforme cambian riesgos y expectativas.
  • Confianza del ecosistema: elevar el umbral mínimo para proteger comercios, usuarios y la integridad del sistema.

Desarrollo y colaboración en la elaboración del documento

La guía no se presentó como un esfuerzo aislado de la industria. Asamep subrayó que el documento fue desarrollado con acompañamiento técnico del Banco de México y de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), un elemento relevante en un sector que, por su naturaleza, no está sujeto a la misma normativa de PLD/FT que la banca u otros intermediarios regulados.

El proceso, de acuerdo con la asociación, inició en septiembre de 2025 como un esfuerzo del gremio para reforzar prácticas en la materia. Desde entonces, más de 30 empresas afiliadas —que concentran cerca de 90% de las transacciones procesadas por los agregadores— se sumaron a un esquema de autorregulación. Ese dato no solo dimensiona el alcance potencial de la guía; también sugiere que el documento fue construido con retroalimentación de actores que operan a escala y con diversidad de modelos de aceptación.

En la elaboración participaron especialistas y firmas con experiencia en cumplimiento y riesgos. Asamep mencionó al despacho jurídico Y&G Consultores, así como a K2 Integrity y White & Case. Además, Visa y Getnet aportaron experiencia en riesgos y flujos operativos, un punto clave porque los controles antilavado, para ser efectivos, deben aterrizarse en procesos concretos: alta de comercios, configuración de canales, conciliación, contracargos, y monitoreo de patrones transaccionales.

La coordinación del trabajo interno también recayó en actores del propio ecosistema. Clip y Kushki coordinaron los grupos de trabajo encargados del desarrollo, revisión y validación técnica del documento. En términos de gobernanza del proyecto, esto sugiere un esquema mixto: industria liderando la implementación y el diseño operativo, especialistas aportando metodología y criterios, y autoridades acompañando técnicamente para asegurar consistencia con expectativas regulatorias.

El resultado, según Asamep, fue un documento que integra: estándares internacionales y riesgos del mercado mexicano, considerando la naturaleza operativa de los agregadores y su relación con comercios afiliados. La colaboración, en suma, buscó que la guía no fuera un texto aspiracional, sino un instrumento aplicable a la operación cotidiana.

Participante mencionado Tipo de aportación (según lo reportado por Asamep) Por qué importa para PLD/FT en agregadores
Banco de México (Banxico) Acompañamiento técnico Alineación con criterios de integridad y operación del sistema de pagos
CNBV Acompañamiento técnico Consistencia con expectativas de supervisión e integridad financiera
Y&G Consultores Apoyo especializado (jurídico/cumplimiento) Traducción de obligaciones/criterios a políticas y procedimientos internos
K2 Integrity Apoyo especializado (riesgos/cumplimiento) Metodologías y controles para enfoque basado en riesgos
White & Case Apoyo especializado (jurídico) Estructura y robustez documental del manual y sus procedimientos
Visa Experiencia en riesgos y flujos operativos Controles aterrizados a flujos reales de aceptación y procesamiento
Getnet Experiencia en riesgos y flujos operativos Controles prácticos en operación, conciliación y gestión de transacciones
Clip Coordinación de grupos de trabajo Gobernanza del proyecto y validación técnica desde operación local
Kushki Coordinación de grupos de trabajo Revisión y validación técnica con visión de operación digital

Estrategia de autorregulación en el sector de pagos digitales

La guía se inserta en una estrategia más amplia: autorregulación. Asamep explicó que, desde septiembre de 2025, el gremio impulsó un esfuerzo para mejorar prácticas y, como resultado, más de 30 firmas adoptaron una estrategia centrada en la autorregulación. En un sector donde la innovación suele ir más rápido que la regulación, la autorregulación funciona como un mecanismo para cerrar brechas operativas antes de que se conviertan en vulnerabilidades sistémicas.

Un punto de partida es la realidad normativa: Asamep destacó que los agregadores no están sujetos a la normativa de PLD/FT aplicable a la banca u otros sectores regulados, ni están obligados a contar con figuras formales como oficiales de cumplimiento. Esa diferencia no elimina el riesgo; lo redistribuye. La autorregulación, entonces, busca crear un estándar sectorial que eleve el umbral mínimo de control, aun sin una obligación idéntica a la bancaria.

La estrategia se apoya en dos pilares. El primero es la homologación: que los agremiados compartan un lenguaje común de políticas y procedimientos, y que la prevención de PLD/FT no dependa de interpretaciones aisladas. El segundo es la metodología basada en riesgos, que permite priorizar recursos y controles donde el riesgo sea mayor, especialmente en canales digitales y en la incorporación de comercios con distintos perfiles.

La autorregulación también tiene un componente reputacional y de confianza. En pagos digitales, la confianza se construye con continuidad operativa y con la percepción de que el sistema no es un vehículo para recursos ilícitos. Para un sector que administra una parte mayoritaria de las terminales punto de venta, el costo de un incidente de integridad no se limita a una empresa: puede afectar la confianza en el ecosistema completo.

En ese sentido, la guía opera como un “contrato” interno del gremio: un marco para que las empresas adopten controles comparables, revisen sus procesos y puedan demostrar —ante socios, comercios y autoridades— que el crecimiento del sector está acompañado de medidas preventivas. La efectividad, sin embargo, dependerá de la implementación sostenida y de la capacidad de actualizar prácticas conforme evolucionen riesgos y expectativas.

Autorregulación: beneficios y límites
Autorregulación en agregadores: beneficios y límites

  • A favor: acelera la adopción de un estándar común; permite controles adaptados a la operación real (onboarding digital, alta rotación, múltiples canales).
  • A favor: facilita hablar “en el mismo idioma” con socios y autoridades al documentar políticas, evidencia y revisiones.
  • Límite: al ser voluntaria, su impacto depende de la disciplina de implementación (monitoreo, capacitación, auditoría interna) y de que el estándar se mantenga actualizado.
  • Límite: puede haber brechas entre empresas (recursos, tecnología, madurez) si no se acompaña de métricas internas y revisiones periódicas.

Normativa aplicable a los agregadores de pago

Uno de los elementos más delicados del debate es el encuadre regulatorio. Asamep subrayó que los agregadores no están sujetos a la normativa de PLD/FT aplicable a la banca u otros sectores regulados, y que no están obligados a contar con figuras formales como oficiales de cumplimiento. Esta afirmación marca el punto de partida: el sector opera con un peso creciente en la infraestructura de pagos, pero sin el mismo andamiaje formal que se exige a intermediarios financieros tradicionales.

En paralelo, el contexto regulatorio mexicano en materia antilavado ha tenido reformas recientes. En el entorno de 2025–2026 se reportaron reformas al Reglamento de la Ley Federal para la Prevención e Identificación de Operaciones con Recursos de Procedencia Ilícita (LFPIORPI), con un énfasis en fortalecer el enfoque basado en riesgos, la trazabilidad y la documentación. Aunque estas reformas se enfocan en el régimen antilavado del país, el punto relevante para agregadores es cómo se alinean —o no— sus prácticas internas con expectativas más estrictas en el ecosistema (por ejemplo, análisis de reformas descritos en una publicación jurídica de Holland & Knight, 2026).

La guía de Asamep, en ese sentido, funciona como un puente: no sustituye obligaciones legales específicas, pero propone un estándar interno para atender riesgos y para organizar políticas, medidas y procedimientos. Al hacerlo, incorpora una metodología basada en riesgos y considera la operación real de los agregadores: su relación con comercios afiliados, los canales digitales de aceptación y la necesidad de controles proporcionales.

También hay un componente de “preparación”. En un entorno donde las autoridades fortalecen capacidades de supervisión y donde el sistema busca mayor trazabilidad, contar con manuales internos robustos puede facilitar la interlocución con autoridades y la respuesta ante requerimientos. La guía, al estar acompañada técnicamente por Banxico y CNBV, sugiere una intención de alineación con criterios de integridad financiera, aun cuando el sector no tenga el mismo marco formal que la banca.

En términos prácticos, el mensaje es doble: por un lado, reconocer la diferencia normativa; por otro, asumir que el tamaño y alcance del sector justifican estándares internos más altos. La guía se presenta como una herramienta para ordenar esa transición hacia mejores prácticas, sin esperar a que la regulación imponga un modelo único.

Tema Banca / sectores regulados (referencia general) Agregadores de pago (según lo señalado por Asamep) Qué cubre la guía de Asamep
Obligación PLD/FT “tipo banca” Sí, con marco formal y exigencias específicas No están sujetos a la normativa PLD/FT aplicable a banca u otros sectores regulados Propone un estándar interno de políticas y procedimientos
Figura formal de cumplimiento Usualmente requerida (p. ej., oficial/área de cumplimiento) No están obligados a contar con oficiales de cumplimiento Sugiere gobernanza y controles documentados, sin imponer figura legal
Enfoque basado en riesgos Parte central del cumplimiento moderno Recomendado para priorizar controles en operación digital Lo adopta como metodología para manuales internos
Trazabilidad y documentación Requerimientos formales y auditorables Depende de prácticas internas Lo vuelve un eje: evidencia, revisión periódica y procedimientos
Actualización ante cambios Ajustes por regulación/supervisión Depende de disciplina interna Busca ser referencia común para actualizar prácticas

Mejores prácticas internacionales en la guía

Asamep indicó que el documento fue elaborado con base en estándares y mejores prácticas internacionales, además de los riesgos identificados en el mercado mexicano. Esa combinación es clave: importar criterios globales sin perder de vista las particularidades locales, como niveles de inclusión financiera, patrones de digitalización del comercio y la forma en que se despliegan terminales y canales de aceptación.

La guía incorpora un enfoque basado en riesgos, un principio ampliamente utilizado en marcos de cumplimiento: identificar, evaluar y mitigar riesgos de manera proporcional. En el caso de agregadores, la guía toma en cuenta su naturaleza operativa, su relación con comercios afiliados y los canales digitales. Esto apunta a controles que no se queden en el papel, sino que se integren a procesos como el alta de comercios, la administración de terminales, la configuración de métodos de pago y el monitoreo de transacciones.

En la discusión pública sobre controles antilavado en pagos digitales, suelen aparecer componentes recurrentes: debida diligencia, monitoreo transaccional, documentación y capacitación. En el material asociado a la guía se describe una estructura que incluye metodologías de evaluación de riesgos, procedimientos de identificación y verificación, monitoreo (incluido el uso de herramientas automatizadas), controles internos, y protocolos de documentación y revisión periódica. La idea es que el manual interno de cada empresa no sea un documento genérico, sino un sistema vivo de políticas y procedimientos.

La participación de actores como Visa y Getnet, que aportaron experiencia en riesgos y flujos operativos, refuerza el componente práctico: las mejores prácticas internacionales suelen aterrizarse en “controles de proceso” (qué se revisa, cuándo, con qué evidencia, quién decide y cómo se escalan alertas). La guía busca traducir esos principios a la operación de agregadores en México.

Finalmente, el énfasis en que el documento se construyó también con base en riesgos del mercado mexicano sugiere una adaptación: no basta con replicar estándares; hay que mapear vulnerabilidades específicas del entorno local y de la forma en que se expandió la aceptación digital. La guía se presenta, así, como un intento de estandarizar sin homogeneizar a ciegas: un marco común con flexibilidad para aplicar controles proporcionales.

Elementos operativos alineados a estándares
Elementos concretos que se repiten en estándares internacionales y que la guía dice incorporar (en términos operativos):

  • Enfoque basado en riesgos: segmentación de comercios/canales y controles proporcionales.
  • Debida diligencia en afiliación: identificación y verificación con criterios reforzados cuando el perfil lo amerita.
  • Monitoreo transaccional: reglas/alertas y seguimiento de patrones, con apoyo de herramientas automatizadas.
  • Gobernanza y capacitación: controles internos y formación para que el manual se ejecute, no solo exista.
  • Documentación y revisión periódica: evidencia y trazabilidad para ajustar controles conforme cambian riesgos.

Contexto público relacionado:

  • Asamep atribuye a Banco de México cifras sobre la infraestructura de terminales (78% de 6.3 millones) para dimensionar el alcance del sector.
  • En el entorno 2025–2026 se han descrito reformas al Reglamento de la LFPIORPI con mayor énfasis en trazabilidad y enfoque basado en riesgos (p. ej., análisis de Holland & Knight, 2026).

Participación de autoridades en la presentación

La presentación de la guía tuvo un componente institucional relevante. El evento fue encabezado por Juan Carlos Viramontes y, de acuerdo con una publicación de la CNBV en la red social X, participó el presidente del organismo, Ángel Cabrera Mendoza. También estuvieron presentes Othón Moreno, de Banco de México; Carlos Rojero, director general de Asamep; y Yoliztli Gutiérrez, socia de Y&G Consultores, quien expuso el contenido, alcance y metodología del documento.

La presencia de CNBV y Banco de México no implica, por sí misma, que la guía sea una norma obligatoria. Pero sí envía una señal de coordinación: el sector buscó construir un instrumento con acompañamiento técnico de autoridades que tienen un rol central en la estabilidad e integridad del sistema financiero. En un mercado donde los agregadores no están sujetos a la misma normativa de PLD/FT que la banca, esa interlocución adquiere peso político y operativo.

Además, la participación de especialistas que explicaron “contenido, alcance y metodología” sugiere que el lanzamiento no fue solo un anuncio, sino una presentación técnica: qué cubre la guía, cómo se estructura y cómo se aplica un enfoque basado en riesgos. En cumplimiento, la metodología importa tanto como la intención, porque define si el manual interno se convierte en un conjunto de controles verificables o en un documento declarativo.

El hecho de que la CNBV difundiera la participación de su presidente en X también apunta a un interés institucional por visibilizar el esfuerzo. En un entorno de reformas y mayor escrutinio sobre trazabilidad y controles, la coordinación público-privada suele interpretarse como una vía para elevar estándares sin frenar innovación.

En suma, la presentación reunió a industria, autoridades y especialistas, y colocó la guía en un terreno de colaboración técnica. Para el ecosistema, el mensaje es que el crecimiento de los pagos digitales requiere no solo infraestructura y adopción, sino también marcos de prevención que acompañen el volumen y la capilaridad del sector.

Participación y aportes clave del evento
Quiénes participaron y qué aportaron en el evento (según lo reportado):

  • Juan Carlos Viramontes: encabezó la presentación.
  • Ángel Cabrera Mendoza (CNBV): participación institucional reportada por CNBV en X.
  • Othón Moreno (Banco de México): presencia de autoridad monetaria/sistema de pagos.
  • Carlos Rojero (Asamep): vocería del gremio y del objetivo de homologación.
  • Yoliztli Gutiérrez (Y&G Consultores): exposición de contenido, alcance y metodología.

Lectura rápida: participación de autoridades no convierte la guía en norma, pero sí refuerza la señal de coordinación técnica.

Impacto en el ecosistema de pagos digitales en México

El impacto potencial de la guía se entiende mejor con dos cifras que Asamep puso sobre la mesa. Primero, que los agregadores administran la mayoría de las terminales punto de venta instaladas en México, según datos de Banco de México citados por la asociación. Segundo, que más de 30 empresas afiliadas se sumaron al esquema de autorregulación. En conjunto, esto sugiere que el estándar propuesto por la guía puede permear una parte mayoritaria del mercado.

En términos de ecosistema, la guía apunta a tres efectos. El primero es consistencia operativa: si los agregadores adoptan manuales internos con criterios homologados, se reduce la dispersión de prácticas y se facilita que comercios, socios y autoridades entiendan qué controles existen y cómo se aplican. El segundo es reducción de vulnerabilidades: un enfoque basado en riesgos permite priorizar controles donde el riesgo sea mayor, especialmente en canales digitales y en procesos de afiliación de comercios.

El tercer efecto es confianza. Asamep vinculó el fortalecimiento de controles con el hecho de que en México “poco menos de la mitad” de la población adulta tiene acceso a un producto financiero. En un país con esa realidad, los pagos digitales y la aceptación con terminales funcionan como infraestructura de acceso al comercio formal. Si esa infraestructura se percibe vulnerable a recursos ilícitos, el daño puede ser sistémico: afecta la confianza de consumidores, comercios y participantes del sistema.

La guía también puede influir en la conversación regulatoria. Aunque los agregadores no están sujetos a la normativa de PLD/FT de la banca, el hecho de contar con un marco sectorial —desarrollado con acompañamiento técnico de Banxico y CNBV— puede convertirse en referencia para futuras expectativas de supervisión o para diálogos sobre mejores prácticas. En otras palabras, el sector se adelanta con un estándar propio, alineado a principios internacionales y a riesgos locales.

Finalmente, el impacto se medirá en implementación: que los manuales internos se traduzcan en procedimientos, capacitación, monitoreo y revisión. La guía busca ser una referencia común; su efecto real dependerá de que las empresas la conviertan en controles cotidianos, con evidencia y trazabilidad, en un mercado de alto volumen y crecimiento.

Riesgos identificados en el mercado mexicano

Asamep señaló que la guía se elaboró con base en mejores prácticas internacionales y en los riesgos identificados en el mercado mexicano. Aunque el documento presentado se describe a nivel de objetivos y metodología, el énfasis en “riesgos del mercado” apunta a una premisa: los agregadores operan en un entorno donde la digitalización acelera la escala, pero también puede amplificar vulnerabilidades si no hay controles proporcionales.

Un primer eje de riesgo es la naturaleza operativa de los agregadores. Su modelo se basa en habilitar aceptación de pagos para comercios afiliados, con canales digitales y con una infraestructura que puede crecer rápidamente. Esa capilaridad —administrar una parte mayoritaria de terminales— implica que cualquier brecha en procesos de alta, verificación o monitoreo puede replicarse a gran escala.

Un segundo eje es la relación con comercios afiliados. La guía toma en cuenta esa relación, lo que sugiere que el riesgo no se limita al usuario final, sino también al comercio que procesa pagos: su perfil, su actividad, su comportamiento transaccional y la consistencia entre lo declarado y lo observado. En un enfoque basado en riesgos, la afiliación y el seguimiento del comercio se vuelven puntos críticos.

Un tercer eje es el uso de canales digitales de aceptación. La digitalización facilita onboarding y operación remota, pero también exige controles robustos para asegurar trazabilidad y detectar patrones inusuales. Por eso la guía se plantea como un marco para manuales internos: políticas y procedimientos que definan cómo se identifican riesgos, cómo se monitorean operaciones y cómo se documentan decisiones.

El contexto de inclusión financiera también aparece como factor de entorno. Asamep recordó que “poco menos de la mitad” de la población adulta tiene acceso a un producto financiero. En un país con esa característica, la expansión de pagos digitales puede incorporar a nuevos participantes al comercio formal, pero también puede generar zonas grises si la adopción crece más rápido que los controles.

En suma, la guía parte de una lectura: el mercado mexicano combina crecimiento acelerado de aceptación, alta participación de agregadores en terminales y un entorno donde fortalecer controles es condición para la integridad del sistema. Los riesgos identificados se abordan con una metodología basada en riesgos y con la intención de homologar prácticas, para que el estándar no dependa de esfuerzos aislados.

Mapa de riesgos por ejes
Mapa rápido de riesgos (por ejes) que la guía busca ordenar con controles proporcionales:

  • Operación del agregador: alta escala/velocidad → riesgo de que una brecha se replique masivamente; necesidad de monitoreo y trazabilidad.
  • Comercios afiliados: giros y perfiles heterogéneos → riesgo en onboarding, verificación y consistencia entre lo declarado y lo observado.
  • Canales digitales de aceptación: operación remota y múltiples métodos → riesgo de patrones atípicos y necesidad de alertas/seguimiento.
  • Entorno de mercado: crecimiento + inclusión financiera parcial → riesgo de “zonas grises” si la adopción supera la madurez de controles.

Conclusiones sobre la Guía de Asamep para Controles Antilavado

Importancia de la Autorregulación en el Sector

La guía de Asamep coloca la autorregulación como respuesta a un desbalance: agregadores con peso creciente en la infraestructura de pagos —más de 78% de 6.3 millones de terminales— pero sin el mismo marco formal de PLD/FT que la banca. Al proponer una referencia común para manuales internos, el sector busca elevar estándares de manera coordinada, con enfoque basado en riesgos y con acompañamiento técnico de Banxico y CNBV.

Desafíos y Oportunidades para los Agregadores de Pago

El desafío principal es convertir el documento en práctica: políticas

Equilibrio entre oportunidad y reto
Cierre en balance: qué habilita la guía y qué exige para funcionar

  • Oportunidad: un estándar común puede reducir dispersión de prácticas y elevar el “mínimo” de control en un mercado de alto volumen.
  • Oportunidad: el enfoque basado en riesgos permite asignar recursos donde más importa (giro, canal, patrones), sin frenar operación por defecto.
  • Reto: la efectividad depende de ejecución diaria (monitoreo, escalamiento, evidencia, capacitación) y de revisiones periódicas del manual.
  • Reto: mantener el estándar vigente conforme cambian riesgos y el entorno regulatorio; si no se actualiza, el manual se vuelve un documento estático.

Este análisis se elaboró desde el enfoque editorial de Pasarela de Pagos en México, un sitio de guías y reseñas sobre soluciones de pago digital y seguridad en línea para negocios en México, escrito por Carlos Ponce.

Este artículo refleja información públicamente disponible al momento de su publicación, así como lo comunicado por Asamep y actores institucionales. La guía se presenta como una referencia sectorial y su adopción y nivel de detalle pueden variar entre empresas. El marco regulatorio y las prácticas del mercado pueden cambiar, por lo que algunos aspectos podrían actualizarse con nuevas reglas, criterios o riesgos emergentes.

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