Proyección del uso de efectivo en México para 2026

Tabla de contenidos


Alcance y base de datos: esta proyección se apoya en cifras y proyecciones del Global Payments Report 2025 (participación del efectivo, tarjetas y billeteras hacia 2030) y en métricas de adopción digital citadas para 2021–2024 (uso de apps bancarias), además de los anuncios de campaña para incentivar pagos digitales en combustibles mencionados más adelante.

Caída del uso de efectivo en México

Descenso gradual del efectivo 2025-2030

  • Puntos de venta (establecimientos físicos): el efectivo representó 40% del valor de las transacciones en 2025 y se prevé que baje a 35% en 2030 (Global Payments Report 2025).
  • Comercio electrónico: el efectivo pasó por 9% del valor en 2025 y se proyecta en 7% para 2030 (Global Payments Report 2025).
  • Qué implica en la práctica: la caída es gradual (no “desaparición”), pero consistente en ambos canales; el crecimiento se reparte principalmente entre tarjetas y billeteras digitales.
  • El efectivo en México mantiene una tendencia a la baja, con una migración gradual hacia tarjetas y billeteras digitales.
  • En puntos de venta, el efectivo mantiene una tendencia a la baja.
  • En comercio electrónico, el efectivo seguirá reduciendo su participación.
  • Las billeteras digitales crecerán tanto en e-commerce como en puntos de venta.

Tendencias en el uso de efectivo en México hacia 2030

Participación en valor transaccionado

  • “% del valor” no es “% de personas”: los porcentajes del reporte se refieren a la participación en el valor total transaccionado (pesos), no al número de compras.
  • Dos canales distintos:
  • Puntos de venta (POS): compras en establecimientos físicos.
  • Comercio electrónico: compras en línea.
  • Por qué importa: un método puede tener muchas transacciones pequeñas (alto “uso” cotidiano) y aun así una menor participación en valor si los montos son bajos.

Cómo leer los porcentajes: cuando se menciona “%”, se refiere a la participación del efectivo (u otros métodos) en el valor de las transacciones dentro de cada canal: puntos de venta (establecimientos físicos) y comercio electrónico.

México se encamina a una reducción gradual del efectivo, pero no a su desaparición inmediata. La fotografía más clara la ofrece el Global Payments Report 2025, que ubica al efectivo todavía como un actor relevante en el consumo cotidiano, especialmente en compras de menor monto y entre segmentos subbancarizados. Aun así, el sentido de la trayectoria es consistente: más pagos electrónicos y menos billetes y monedas.

En puntos de venta (establecimientos físicos), el efectivo representó 40% del valor de las transacciones en 2025 y se prevé que disminuya a 35% para 2030. La caída es moderada, pero significativa si se considera el tamaño del mercado y la inercia cultural del efectivo en México. En comercio electrónico, donde la digitalización es más natural, el efectivo ya es minoritario: 9% en 2025, con proyección de 7% en 2030.

El motor de este cambio no es uno solo. Por un lado, está la adopción creciente de tarjetas (crédito, débito y prepago) y, por otro, el avance de billeteras digitales. A esto se suma un factor de política pública: el gobierno federal y bancos anunciaron una campaña para incentivar pagos digitales en la carga de combustibles en todo el país, como parte de una estrategia nacional para reducir el uso de efectivo y digitalizar la economía.

La tendencia también se alimenta de cambios de comportamiento que se consolidaron tras la pandemia de Covid-19, cuando muchas personas evitaron el contacto con dinero físico y mantuvieron después hábitos de pago electrónico. En paralelo, crece el uso de apps bancarias: entre 2021 y 2024, el uso de aplicaciones de banca móvil entre adultos pasó de 54.3% a 69.1%.

Proyección de la disminución del efectivo en transacciones

Cómo interpretar cifras de pago
1) Identifica la base: las cifras de “hoy” del artículo usan 2025 como año de referencia (Global Payments Report 2025).
2) Ubica el canal: cada porcentaje se lee por separado para puntos de venta y comercio electrónico.
3) Lee el cambio como participación en valor: una baja de 40%→35% en POS significa que, del valor total gastado en tiendas físicas, una porción menor se pagará en efectivo (aunque el efectivo siga siendo común en compras pequeñas).

La proyección hacia 2030 dibuja un descenso gradual del efectivo. En términos de valor transaccionado, el efectivo pierde participación tanto en el comercio físico como en el digital, mientras ganan terreno instrumentos electrónicos que se perciben como más rápidos, simples y seguros.

El Global Payments Report 2025 sintetiza este desplazamiento con dos cifras clave: el efectivo baja de 40% a 35% en puntos de venta entre 2025 y 2030, y de 9% a 7% en comercio electrónico en el mismo periodo. En ambos casos, el movimiento sugiere que el efectivo seguirá presente, pero con menor peso relativo, conforme se expanda la infraestructura de aceptación y aumente la adopción de métodos alternativos por parte de consumidores y comercios.

En el trasfondo hay una tensión estructural: México tiene una economía con amplios segmentos que aún dependen del efectivo —por informalidad, por hábitos, por acceso desigual a infraestructura digital—, pero también muestra señales de aceleración digital. Por ejemplo, se reporta que más de 50% de los usuarios de teléfono móvil utiliza billeteras digitales, y que las transacciones contactless con tarjeta representan alrededor de 30% de los pagos con tarjeta.

La reducción del efectivo, además, no ocurre de manera uniforme. En zonas urbanas y comercios formales, la transición suele ser más rápida; en áreas rurales o con conectividad limitada, el cambio enfrenta barreras. Aun así, la dirección general es clara: el efectivo retrocede en participación, mientras se consolida un ecosistema híbrido donde tarjetas y billeteras digitales capturan cada vez más valor transaccionado.

Transacciones en puntos de venta

Definiciones rápidas: en este artículo, puntos de venta se refiere a compras en establecimientos físicos. Contactless alude a pagos sin contacto con tarjeta (y, por extensión, experiencias similares desde billeteras digitales).

En el comercio físico, el efectivo sigue siendo un método de pago central, pero ya no es hegemónico. En 2025, representó 40% del valor de las transacciones en puntos de venta; para 2030, la proyección es 35%. Esa caída de cinco puntos porcentuales en valor implica que una parte relevante del gasto migrará hacia instrumentos electrónicos.

En paralelo, las tarjetas se mantienen como el principal instrumento de pago en establecimientos: en 2025 concentraron 52% del valor de las transacciones en puntos de venta. Dentro de ese universo, el reporte señala una diferenciación: las tarjetas de débito conservan una mayor participación en establecimientos físicos, lo que sugiere un uso cotidiano asociado a gasto corriente.

Las billeteras digitales también ganan espacio en el punto de venta: su participación pasará de 9% en 2025 a 14% en 2030. El crecimiento es relevante porque implica que el pago con celular o wallet deja de ser un nicho y se vuelve un hábito más extendido, apoyado por plataformas que ya encabezan adopción en el país (como Mercado Pago y PayPal) y por la expansión de Apple Pay y Google Wallet.

Este desplazamiento se ve reforzado por iniciativas que buscan crear “momentos de uso” recurrentes. El caso más citado es el pago digital en gasolineras: si el consumidor incorpora el pago electrónico en una compra frecuente, el hábito puede trasladarse a otros contextos de consumo.

Comercio electrónico

En e-commerce, el efectivo es minoritario y su tendencia es descendente. En 2025, el efectivo representó 9% del valor de las transacciones en comercio electrónico; para 2030 se proyecta 7%. La cifra es baja, pero no irrelevante: refleja que todavía existe un segmento que paga en efectivo incluso cuando compra en línea, apoyado en mecanismos que permiten liquidar en puntos físicos.

De hecho, México destaca en la región por el uso de vales o esquemas de pago en efectivo para e-commerce: se reporta que 6% del valor de las transacciones en línea se paga en efectivo en ubicaciones físicas, dentro de los hallazgos citados sobre el mix de pagos. Este dato ayuda a entender por qué el efectivo no desaparece del canal digital: se transforma en un “puente” para quienes compran en línea pero no usan instrumentos electrónicos para liquidar.

En el mismo periodo, las tarjetas dominan el valor transaccionado en e-commerce: en 2025, crédito, débito y prepago concentraron 57%. El reporte añade un matiz importante: las tarjetas de crédito mantienen el liderazgo en compras en línea, lo que sugiere preferencia por financiamiento, protección percibida o conveniencia en el checkout.

Las billeteras digitales son el otro gran ganador del canal: su participación en e-commerce crecerá de 26% en 2025 a 30% en 2030. En términos prácticos, esto significa que una porción creciente del gasto en línea se canalizará por wallets, impulsadas por la facilidad de uso, la integración con plataformas y la percepción de seguridad.

Aumento de las billeteras digitales en el mercado

Recorrido de adopción de pagos
Recorrido típico de adopción (lo que suele pasar en la vida real):
1) App bancaria: el usuario empieza consultando saldo y haciendo transferencias desde su banco.
2) Tarjeta + “sin contacto”: prueba pagos rápidos en tienda (contactless) y reduce el uso de efectivo en compras pequeñas.
3) Wallet: agrega su tarjeta a una billetera (o usa una wallet tipo Mercado Pago/PayPal) para pagar con el celular.
4) Repetición en “compras ancla”: cuando lo usa en pagos frecuentes (p. ej., gasolina), el método se vuelve hábito.
5) Efecto red: mientras más comercios aceptan, más “normal” se vuelve pagar con wallet.

Las billeteras digitales aparecen como uno de los motores principales del cambio en México. El Global Payments Report 2025 proyecta un crecimiento sostenido tanto en comercio electrónico como en puntos de venta, lo que sugiere que el fenómeno no se limita al entorno digital “nativo”, sino que se extiende al consumo presencial.

En el país, plataformas como Mercado Pago y PayPal encabezan la adopción, mientras que Apple Pay y Google Wallet continúan ampliando su presencia. Este abanico de opciones es relevante porque cubre distintos perfiles: desde usuarios que operan dentro de ecosistemas de marketplace y transferencias, hasta quienes integran su wallet al teléfono para pagos sin contacto.

El crecimiento de las billeteras también se apoya en tendencias más amplias de digitalización: el aumento del uso de apps bancarias (de 54.3% en 2021 a 69.1% en 2024) y el hecho de que más de 50% de los usuarios de teléfono móvil utilice billeteras digitales. En conjunto, estos datos describen un mercado donde el celular se consolida como herramienta financiera cotidiana.

Aun así, el avance no elimina de golpe al efectivo. Más bien, reconfigura el reparto: el efectivo pierde participación, las tarjetas sostienen el volumen principal y las billeteras capturan crecimiento incremental, especialmente en segmentos que valoran rapidez, simplicidad y seguridad.

Participación en comercio electrónico

En comercio electrónico, las billeteras digitales ya son un componente estructural del mix de pagos. En 2025, representaron 26% del valor de las transacciones; para 2030, se proyecta que alcancen 30%. Ese aumento de cuatro puntos porcentuales en valor es consistente con un canal donde la fricción del pago es crítica y donde las wallets suelen ofrecer experiencias de checkout más rápidas.

El crecimiento convive con el dominio de las tarjetas (57% del valor en 2025) y con la persistencia de esquemas que conectan lo digital con lo físico, como el pago en efectivo en ubicaciones físicas (6% del valor del e-commerce). En ese contexto, las billeteras compiten por ser el método “intermedio” ideal: más accesible que una tarjeta para algunos usuarios, y más digital que el efectivo para quienes ya compran en línea.

La presencia de Mercado Pago y PayPal como líderes de adopción sugiere que las wallets se benefician de redes existentes: usuarios que ya venden o compran en plataformas, o que buscan una capa adicional de conveniencia. A la vez, la expansión de Apple Pay y Google Wallet apunta a un crecimiento del pago tokenizado y sin contacto, integrado al dispositivo.

En términos de hábito, el e-commerce funciona como escuela de digitalización: quien se acostumbra a pagar con wallet en línea puede trasladar esa preferencia al punto de venta, siempre que exista aceptación y experiencia fluida.

Participación en puntos de venta

El salto de las billeteras digitales en puntos de venta es uno de los cambios más visibles hacia 2030. En 2025, las wallets representaron 9% del valor de las transacciones en establecimientos físicos; para 2030, se prevé que suban a 14%. En un mercado donde el efectivo aún pesa 40% (2025), ese crecimiento implica una sustitución parcial del efectivo en compras presenciales.

Este avance ocurre mientras las tarjetas mantienen el liderazgo en el canal físico (52% del valor en 2025). La lectura es que el punto de venta se está convirtiendo en un terreno de convivencia: tarjetas y wallets se reparten el universo electrónico, mientras el efectivo retrocede lentamente.

La expansión de Apple Pay y Google Wallet, junto con la adopción de plataformas como Mercado Pago y PayPal, sugiere que el consumidor empieza a ver el pago con wallet como una alternativa cotidiana, no solo como una novedad. Además, el crecimiento de pagos contactless —alrededor de 30% de los pagos con tarjeta— crea un entorno cultural favorable: si el usuario ya paga “sin contacto” con tarjeta, el salto a pagar con el celular es más natural.

El reto, sin embargo, sigue siendo la cobertura: en zonas con menor infraestructura o conectividad, el efectivo conserva ventajas operativas. Por eso, el crecimiento proyectado de wallets en punto de venta es importante, pero no implica una desaparición del efectivo, sino una redistribución gradual de preferencias.

Dominio de tarjetas en transacciones electrónicas

Tarjetas vs Wallets: Equilibrio Operativo
Por qué las tarjetas siguen dominando (y qué ceden frente a wallets):

  • A favor de tarjetas: aceptación más amplia en comercios; funcionan igual sin “configurar” nada; cubren débito y crédito (financiamiento); son el riel más común detrás de muchos pagos.
  • A favor de wallets: experiencia más rápida (un toque/biometría); menos fricción en checkout; pueden sumar capas de seguridad (tokenización) y centralizar métodos.
  • Trade-off operativo: para el comercio, la wallet solo despega si el punto de venta ya acepta pagos electrónicos de forma consistente (terminal/QR, conectividad, capacitación). Para el usuario, la wallet suele depender de tener tarjeta o cuenta vinculada.

Las tarjetas continúan siendo el pilar del ecosistema de pagos electrónicos en México. En 2025, las tarjetas de crédito, débito y prepago concentraron 57% del valor de las transacciones de comercio electrónico y 52% del valor de las realizadas en puntos de venta. Es decir: incluso con el avance de billeteras digitales, el plástico —y su versión tokenizada en pagos sin contacto— sigue siendo el instrumento dominante.

El reporte también distingue roles: las tarjetas de crédito lideran las compras en línea, mientras que las de débito tienen mayor participación en establecimientos físicos. Esta división es coherente con el uso típico de cada producto: el crédito se asocia a compras de mayor valor, financiamiento o conveniencia en e-commerce; el débito, a gasto diario y control presupuestal en el comercio presencial.

El dominio de tarjetas no significa estancamiento. Al contrario, el ecosistema de tarjetas se transforma con la adopción de nuevas modalidades. Un dato ilustrativo es el crecimiento de pagos contactless, que representan aproximadamente 30% de todos los pagos con tarjeta. Esta cifra sugiere que la experiencia de pago se está moviendo hacia interacciones más rápidas, lo que reduce fricción y compite directamente con el efectivo en compras de baja y mediana cuantía.

Además, el aumento del uso de apps bancarias (69.1% en 2024) y la expansión de billeteras digitales no necesariamente desplazan a las tarjetas: en muchos casos, las wallets se alimentan de tarjetas como fuente de fondos. Así, el crecimiento de wallets puede coexistir con el dominio de tarjetas, reforzando un ecosistema donde el usuario elige interfaz (tarjeta física o wallet), pero el riel de pago sigue siendo, con frecuencia, el de tarjetas.

En este contexto, el efectivo pierde terreno por una combinación de conveniencia, aceptación y percepción de seguridad. Pero el cambio es incremental: las tarjetas sostienen el grueso del valor transaccionado, mientras las billeteras capturan una parte creciente del crecimiento.

Comparativa del uso de efectivo en América Latina

País (2025) Efectivo en puntos de venta (% del valor) Fuente
México 40% Global Payments Report 2025
Colombia 32% Global Payments Report 2025
Perú 30% Global Payments Report 2025

A pesar del avance de los pagos digitales, México se mantiene como el país de América Latina con mayor uso de efectivo en establecimientos físicos, según el Global Payments Report 2025. En 2025, el efectivo representó 40% del valor de las transacciones en puntos de venta en México, por encima de Colombia (32%) y Perú (30%).

La comparación es relevante por dos razones. Primero, muestra que el punto de partida de México es más “cash-heavy” que el de otros mercados regionales comparables. Segundo, sugiere que el potencial de migración hacia pagos electrónicos es amplio: si México converge parcialmente hacia niveles de uso de efectivo más cercanos a Colombia o Perú, el volumen que se desplazaría hacia tarjetas y billeteras sería considerable.

Sin embargo, el liderazgo de México en uso de efectivo no implica inmovilidad. El mismo reporte anticipa una reducción gradual conforme se expanda la infraestructura digital y aumente la adopción de nuevos métodos de pago por parte de consumidores y comercios. En otras palabras: México puede seguir siendo un país con alto uso de efectivo en términos relativos, pero aun así reducirlo en términos absolutos y de participación.

La persistencia del efectivo se explica, en parte, por su relevancia en segmentos subbancarizados y en compras de menor monto. También influye la realidad de la economía informal, donde el efectivo ofrece inmediatez y evita fricciones asociadas a comisiones o trazabilidad. Aun así, la tendencia regional —y la experiencia internacional citada por ejecutivos del sector— apunta a que, una vez que el usuario incorpora pagos digitales de forma recurrente, es difícil que regrese por completo a esquemas tradicionales.

Descripción de gráfico sugerido (data_viz): una barra comparativa con el porcentaje de efectivo en puntos de venta en 2025: México 40%, Colombia 32%, Perú 30%.

Impacto de los pagos digitales en gasolineras

Factores clave de pago digital
Si tu negocio (o tu estación) quiere impulsar pagos digitales en gasolina, estos son los efectos que normalmente hay que revisar:

  • Hábito: ¿el cliente puede pagar digital “en 10 segundos” (sin fricción) para que lo repita?
  • Aceptación: ¿hay terminal/QR funcionando en todas las islas y personal que lo ofrezca activamente?
  • Costos: ¿cómo quedan comisiones/condiciones durante el periodo de incentivos y después?
  • Continuidad: ¿qué pasa si falla la conectividad o el sistema (plan B operativo)?
  • Beneficio para estación/autoridad: mayor transparencia y control de operaciones.
  • Beneficio para el usuario: comodidad y menor necesidad de cargar efectivo.

El pago de gasolina es una compra frecuente y, por lo mismo, un punto estratégico para acelerar la adopción de pagos digitales. La lógica es simple: si el consumidor usa un método digital de manera recurrente en una actividad habitual, ese comportamiento puede convertirse en hábito y extenderse a otros pagos cotidianos.

Juan Pablo D’Antiochia, gerente general de Enterprise de Global Payments para América Latina, lo planteó en términos de hábito: incentivar el pago de combustibles con medios digitales puede ser un factor relevante para acelerar la reducción del efectivo, porque los hábitos de consumo tienden a mantenerse en el tiempo. También señaló que la experiencia internacional muestra que, cuando los usuarios adoptan herramientas digitales de forma recurrente, difícilmente regresan a esquemas tradicionales.

A partir de julio, el gobierno federal junto con bancos iniciarán una campaña para incentivar el uso de pagos digitales en la carga de combustibles en todo el país, como parte de una estrategia nacional para reducir el uso de efectivo y digitalizar la economía. En paralelo, se reportó un acuerdo para eliminar comisiones de intercambio en pagos digitales en gasolineras durante un periodo de 2026 (mencionado entre mayo y octubre), con el objetivo de incentivar transacciones electrónicas.

Los beneficios, según el directivo, se reparten entre actores. Para estaciones de servicio y autoridades, los pagos digitales favorecen mayor transparencia en operaciones y facilitan el control y regularización de transacciones. Para el consumidor, aportan comodidad al evitar el manejo de grandes cantidades de efectivo.

La discusión también reconoce límites: los incentivos suelen ser temporales y difíciles de sostener a largo plazo. Pero el argumento central es que, una vez que el consumidor adopta el mecanismo, una parte importante del volumen se mantiene incluso cuando desaparecen los estímulos iniciales. En ese sentido, las gasolineras funcionan como “palanca” de adopción: un lugar donde el pago digital puede dejar de ser excepción y convertirse en rutina.

“Lo más importante de esta medida es que genera hábito de uso en el consumidor.”
Juan Pablo D’Antiochia, Global Payments (Enterprise, América Latina)

Perspectivas del gerente general de Global Payments

Hábitos que impulsan pagos digitales
Qué dijo (en esencia): Juan Pablo D’Antiochia (gerente general de Enterprise de Global Payments para América Latina) describió una mayor apertura del consumidor a pagos más rápidos, simples y seguros, con el efectivo aún relevante en compras pequeñas y segmentos subbancarizados.
Por qué importa: su punto central es el hábito: si una política o incentivo logra que el usuario pague digital de forma recurrente (p. ej., gasolina), ese comportamiento tiende a persistir y acelera la migración gradual que ya muestran las cifras del Global Payments Report 2025.

La visión de Juan Pablo D’Antiochia, gerente general de Enterprise de Global Payments para América Latina, se centra en un cambio de preferencias del consumidor: mayor apertura hacia métodos de pago más rápidos, simples y seguros. En su lectura, el efectivo conserva una participación relevante —sobre todo en segmentos subbancarizados y en compras de menor monto—, pero el mercado mexicano avanza hacia una mayor digitalización.

Esa perspectiva encaja con las cifras del Global Payments Report 2025: el efectivo cae en puntos de venta (40% a 35% entre 2025 y 2030) y en e-commerce (9% a 7%), mientras crecen billeteras digitales (26% a 30% en e-commerce; 9% a 14% en punto de venta) y las tarjetas sostienen el dominio del valor transaccionado (57% en e-commerce; 52% en punto de venta en 2025).

D’Antiochia subraya el papel de los “eventos” que cambian hábitos. Mencionó que la pandemia de Covid-19 impulsó significativamente la adopción de pagos electrónicos, debido a que muchas personas evitaron el contacto con dinero físico, y que esa tendencia se mantuvo. En su argumento, el hábito es el activo más importante: cuando el usuario se acostumbra a pagar digitalmente de forma recurrente, suele persistir.

En el caso de las gasolineras, su postura es que la digitalización del pago no solo beneficia al consumidor por conveniencia, sino que también aporta ventajas sistémicas: transparencia, trazabilidad y facilidades para el control y la regularización de transacciones. Además, reconoce un punto práctico: los incentivos ayudan a arrancar, pero no siempre pueden sostenerse; aun así, una vez adoptado el método, parte del volumen permanece.

La conclusión implícita es que México no se mueve hacia un escenario “sin efectivo” de un día para otro, sino hacia un ecosistema donde el efectivo pierde centralidad y los pagos digitales ganan terreno por repetición, aceptación y confianza.

El futuro del uso de efectivo en México: un camino hacia la digitalización

Evolución del mix de pagos
Qué cambia (2025→2030):

  • Baja la participación del efectivo (POS 40%→35%; e-commerce 9%→7%).
  • Suben billeteras digitales (e-commerce 26%→30%; POS 9%→14%).

Qué no cambia de golpe:

  • Las tarjetas siguen concentrando la mayor parte del valor (57% e-commerce; 52% POS en 2025) y muchas wallets dependen de ellas.
  • El efectivo conserva un rol fuerte en compras pequeñas, informalidad y zonas con menor infraestructura.

Qué vigilar (mini hoja de ruta 2025–2030):

  • 2026: campañas e incentivos en pagos de gasolina (si se sostienen en experiencia/aceptación, pueden “anclar” hábito).
  • 2027–2028: expansión de aceptación (terminales/QR) y mejora de experiencia (contactless/wallet) en comercios cotidianos.
  • 2029–2030: consolidación del mix híbrido: menos efectivo en valor, más pagos electrónicos por conveniencia y cobertura.

Tendencias actuales en el uso de efectivo

Las tendencias disponibles apuntan a un México que reduce el efectivo por capas. En el comercio físico, el efectivo sigue siendo alto en términos regionales —40% del valor en puntos de venta en 2025—, pero con una proyección de descenso a 35% en 2030. En e-commerce, el efectivo ya es marginal —9% en 2025— y se prevé que baje a 7%.

Al mismo tiempo, el mercado se reordena alrededor de dos grandes ejes: tarjetas y billeteras digitales. Las tarjetas dominan el valor transaccionado (57% en e-commerce y 52% en punto de venta en 2025), mientras las billeteras crecen de forma sostenida (hasta 30% en e-commerce y 14% en punto de venta para 2030). La expansión de plataformas como Mercado Pago y PayPal, y el avance de Apple Pay y Google Wallet, refuerzan la idea de que el pago digital se diversifica.

La digitalización también se expresa en hábitos tecnológicos: el uso de apps bancarias subió de **54


Este análisis editorial se elaboró desde el enfoque de guías y reseñas de pagos digitales de Pasarela de Pagos en Mexico, a cargo de Carlos Ponce, con el objetivo de traducir métricas de adopción (efectivo, tarjetas y billeteras) en implicaciones prácticas para negocios que cobran en México.

Las cifras de participación por método de pago se basan en información pública disponible a la fecha de redacción y se interpretan como participación del valor transaccionado por canal (punto de venta vs comercio electrónico). Anuncios y campañas pueden cambiar con el tiempo y diferir según región, banco o comercio. La adopción efectiva puede variar por factores como aceptación en comercios, conectividad y hábitos de los usuarios, por lo que estas estimaciones podrían actualizarse.

Scroll al inicio