Visa y la Secretaría de Economía impulsan pagos digitales para mipymes

Tabla de contenidos


Mipymes adoptan pagos digitales

  • Más de 692,000 mipymes ya aceptan pagos digitales mediante el programa Crece tu Mipyme, impulsado por la Secretaría de Economía y Visa.
  • La iniciativa rebasó la meta fijada en diciembre de 2025: incorporar 500,000 negocios antes del Mundial 2026.
  • Un análisis de Visa reporta 68% de aumento en ventas al comparar el primer mes de aceptación con el último mes registrado.
  • En promedio, los negocios registran 16,909 pesos en ventas mensuales, 36 transacciones al mes y un ticket promedio de 464 pesos.
Indicador (programa Crece tu Mipyme) Dato reportado Lectura rápida
Negocios que ya aceptan pagos digitales 692,000+ Supera la meta inicial (500,000)
Meta anunciada (dic 2025) 500,000 Objetivo previo al Mundial 2026
Aumento en ventas (según Visa) +68% Primer mes vs último mes registrado
Ventas mensuales promedio $16,909 MXN Referencia del tamaño de operación analizado
Transacciones promedio al mes 36 ~1 transacción digital por día
Ticket promedio $464 MXN Pagos digitales también en consumos cotidianos

Nota de alcance de los datos: las cifras de ventas, transacciones y ticket corresponden al análisis reportado por Visa para negocios participantes del programa; no describen por sí mismas a todas las mipymes del país.

Impacto del programa Crece tu Mipyme en la digitalización de mipymes

La adopción de pagos digitales en micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) suele avanzar a trompicones: depende de infraestructura, costos, hábitos y confianza. En ese contexto, el programa Crece tu Mipyme, impulsado por la Secretaría de Economía y Visa, se ha convertido en un acelerador con resultados medibles: 692,000+ negocios ya aceptan pagos digitales, una cifra que no solo marca escala, sino que sugiere un cambio de comportamiento en el punto de venta.

El impacto central del programa es doble. Por un lado, reduce la dependencia del efectivo al facilitar que comercios pequeños acepten pagos con tarjeta y modalidades digitales. Por otro, abre una puerta a la inclusión financiera, porque la aceptación de pagos digitales suele ser el primer paso para que un negocio pueda construir historial transaccional y, con ello, acercarse a servicios financieros formales.

Del cobro al hábito digital
Si lo aterrizamos en “mecanismos”, el impacto suele verse como una cadena:
1) Aceptación (terminal, link de pago o tap-to-phone) → el cliente puede pagar como ya paga en otros comercios.
2) Menos fricción y menos efectivo → se reducen ventas perdidas por “no traigo efectivo” y baja el manejo de caja.
3) Registro transaccional → el negocio acumula evidencia de ventas (montos, frecuencia, estacionalidad).
4) Mejor gestión y acceso → con más control y trazabilidad, es más fácil ordenar operación y acercarse a servicios financieros formales.
La clave es que el programa no solo “habilita el cobro”, sino que empuja esta secuencia para que el pago digital se vuelva hábito.

La Secretaría de Economía ha enmarcado esta agenda como parte de una estrategia para que las mipymes se integren a la economía digital, fortalezcan su competitividad y aprovechen oportunidades de crecimiento. En palabras de Ximena Escobedo, subsecretaria de Industria y Comercio, el objetivo es impulsar una digitalización que permita a los negocios “integrarse a la economía” y mejorar su competitividad, con una mirada que va más allá del corto plazo.

El programa también se entiende como una preparación para un momento de alta demanda: el Mundial de 2026. La lógica es clara: visitantes y consumidores acostumbrados a pagar de forma digital tienden a preferir comercios que acepten pagos electrónicos. En ese sentido, la digitalización no es solo una mejora operativa; es una forma de no perder ventas por falta de medios de cobro.

Desde Visa, el énfasis ha sido que la digitalización de pagos funciona como herramienta para que los pequeños negocios crezcan, incrementen ventas, ganen resiliencia y accedan a nuevos clientes y servicios financieros. El programa, en suma, no se limita a “poner una terminal”: busca ampliar el ecosistema de aceptación y normalizar el pago digital en segmentos donde el efectivo ha sido dominante.

Resultados alcanzados por el programa hasta junio de 2026

A junio de 2026, el programa Crece tu Mipyme muestra resultados que combinan volumen, desempeño comercial y señales de cambio estructural. El dato más visible es el alcance: más de 692,000 mipymes ya aceptan pagos digitales. La cifra es relevante porque supera la meta anunciada en diciembre de 2025, cuando el objetivo era incorporar 500,000 negocios al ecosistema digital antes del Mundial 2026.

Más allá del conteo, el programa reporta indicadores de desempeño que ayudan a entender qué ocurre cuando un negocio pequeño comienza a aceptar pagos digitales. De acuerdo con un análisis de Visa, los comercios participantes registraron un aumento de 68% en ventas, al comparar su primer mes de aceptación con el último mes registrado. La comparación sugiere un efecto de aprendizaje y adopción: conforme el pago digital se vuelve habitual, el negocio captura más transacciones que antes podían perderse por falta de medios de cobro.

Evolución de ventas con pagos digitales
Sobre el +68% en ventas: el dato se reporta como una comparación dentro del mismo negocio (su primer mes aceptando pagos digitales vs su último mes registrado en el análisis). Eso ayuda a leerlo como una evolución de adopción (más clientes pagando digital, menos ventas rechazadas), no como una comparación contra “otras mipymes” ni como una garantía de resultado idéntico para cualquier comercio.

En promedio, las mipymes del programa reportan ventas mensuales de 16,909 pesos, con 36 transacciones al mes y un ticket promedio de 464 pesos. Estos datos no describen a todas las mipymes del país, sino a las que forman parte del análisis asociado al programa; aun así, sirven como referencia para dimensionar el tipo de operación que se está digitalizando: comercios de volumen moderado, con tickets relativamente contenidos, donde cada transacción cuenta.

El programa también ofrece una lectura territorial: el impacto es nacional, con una distribución que evita concentrarse solo en las sedes del Mundial. Según la información disponible, 29% de las empresas beneficiadas se ubica en entidades sede, mientras que 71% está en otras entidades federativas. Esto es importante porque sugiere que el impulso no se limita a “zonas de evento”, sino que se extiende a regiones donde la digitalización puede tener efectos de largo plazo.

En conjunto, los resultados apuntan a un fenómeno: la digitalización de pagos, cuando se acompaña de alianzas y despliegue operativo, puede escalar rápidamente y traducirse en métricas de negocio. El reto, como se verá más adelante, es sostener la adopción, cerrar brechas de infraestructura y convertir la aceptación digital en una práctica cotidiana, no solo en una respuesta coyuntural.

Crecimiento en ventas

El indicador más llamativo del programa es el crecimiento de 68% en ventas reportado por Visa, calculado al comparar el primer mes de aceptación de pagos digitales con el último mes registrado. La forma de medición importa: no se trata de una comparación contra un grupo externo, sino de una evolución interna del mismo conjunto de negocios conforme avanzan en el uso del cobro digital.

Este tipo de crecimiento puede interpretarse como una combinación de factores que suelen acompañar la aceptación de pagos electrónicos. Primero, la posibilidad de no rechazar ventas cuando el cliente no trae efectivo o prefiere pagar con tarjeta. Segundo, la capacidad de atender a consumidores que ya operan con hábitos digitales y que, ante la falta de terminal o método de cobro, optan por otro comercio. Tercero, el efecto de normalización: al inicio, el pago digital puede ser esporádico; con el tiempo, se vuelve parte del flujo regular del negocio.

La Secretaría de Economía ha vinculado esta agenda con competitividad e integración a la economía digital. En esa lectura, el aumento de ventas no es un dato aislado: es una señal de que la digitalización puede traducirse en oportunidades de crecimiento para negocios pequeños, especialmente en un entorno donde eventos como el Mundial 2026 elevan la demanda de pagos electrónicos.

También hay un componente de resiliencia. Visa ha señalado que la digitalización de pagos ayuda a que los pequeños negocios se vuelvan más resilientes y accedan a nuevos clientes y servicios financieros. Si el negocio registra más ventas y deja rastro transaccional, puede mejorar su control interno y su capacidad de demostrar ingresos, un paso que suele ser relevante para acercarse a productos financieros formales.

El 68% no debe leerse como una promesa automática para cualquier comercio, sino como un resultado observado en el universo analizado por Visa dentro del programa. En específico, se trata de una comparación entre el primer mes de aceptación y el último mes registrado para esos mismos negocios, no de una medición contra un grupo externo. Aun así, funciona como un argumento potente para explicar por qué la política pública y el sector privado están empujando la aceptación digital: porque, cuando se adopta, puede mover la aguja del ingreso.

Transacciones y ticket promedio

Además del crecimiento porcentual, el programa ofrece métricas operativas que ayudan a aterrizar el tamaño del cambio en el día a día de una mipyme. En promedio, los negocios analizados registran 36 transacciones al mes y un ticket promedio de 464 pesos por venta, con ventas mensuales de 16,909 pesos.

Estas cifras dibujan un perfil: comercios con un flujo constante pero no masivo, donde la digitalización puede ser decisiva para capturar compras de conveniencia, consumos recurrentes o ventas que antes dependían de que el cliente tuviera efectivo. Un ticket promedio de 464 pesos sugiere que el pago digital no está limitado a compras grandes; también se integra a consumos cotidianos.

El número de transacciones mensuales también es relevante para entender la adopción. Treinta y seis operaciones al mes equivalen, en términos simples, a poco más de una transacción digital por día. Para muchos negocios pequeños, ese nivel puede ser el punto de partida: una vez que el cliente identifica que “sí aceptan”, la frecuencia tiende a aumentar, y con ello la utilidad de mantener activo el método de cobro.

Estas métricas se conectan con la idea de inclusión financiera. La aceptación de pagos digitales genera registros que pueden mejorar el control de ventas y facilitar procesos administrativos. En investigaciones citadas sobre el tema, se ha señalado que una proporción de negocios reporta mejoras en control de ventas y contabilidad tras adoptar pagos digitales. Sin necesidad de idealizar el proceso, el punto es que el cobro digital no solo cambia el “cómo se paga”, sino que puede ordenar el “cómo se registra” la operación.

En el marco del Mundial 2026, estas cifras también funcionan como un termómetro de preparación: si el comercio ya procesa transacciones digitales de forma regular, está mejor posicionado para atender picos de demanda de consumidores que esperan pagar sin efectivo. La clave, hacia adelante, será que estas transacciones no se queden en un promedio estático, sino que se consoliden como parte del flujo normal del negocio.

Alianzas estratégicas y su papel en el programa

El crecimiento del programa Crece tu Mipyme no se explica solo por una campaña de adopción, sino por la arquitectura de alianzas que lo sostiene. La iniciativa arrancó con tres socios estratégicos y, con el tiempo, se expandió hasta doce aliados, un salto que amplió cobertura, opciones tecnológicas y capacidad de despliegue. El objetivo declarado: inclusión financiera y desarrollo económico.

En el grupo inicial estuvieron BBVA, Global Payments y Getnet. Posteriormente se sumaron Clip, Mercado Pago, Banorte, BanBajío, Afirme, Hey Banco, Banco Azteca, Netpay y Multiva. La diversidad de actores es un elemento clave: no es lo mismo un banco tradicional que un agregador de pagos; cada uno llega con canales, productos y modelos de atención distintos. Para una mipyme, esa variedad puede traducirse en más alternativas para empezar a cobrar digitalmente.

Tipo de aliado (ejemplos del programa) Qué suele aportar en la práctica Por qué importa para una mipyme
Bancos (BBVA, Banorte, BanBajío, Afirme, Hey Banco, Banco Azteca, Multiva) Canales de afiliación, cuentas, dispersión/liquidación, soporte y productos complementarios Facilita operar “todo en uno” y escalar si el negocio crece
Adquirentes / procesadores (Global Payments, Getnet) Infraestructura de aceptación, procesamiento, terminales y operación de cobro Reduce fricción técnica para empezar a cobrar con tarjeta/contactless
Agregadores / fintech (Clip, Mercado Pago, Netpay) Onboarding rápido, soluciones móviles, opciones de cobro para comercios pequeños Baja barreras de entrada para negocios sin estructura administrativa grande

La lógica de sumar aliados también responde a un problema práctico: la adopción masiva requiere capacidad de distribución, soporte y onboarding. En un país con realidades regionales distintas, depender de un solo proveedor puede limitar el alcance. Con más participantes, el programa puede adaptarse mejor a las condiciones locales y a los perfiles de negocio: desde comercios urbanos con alto flujo hasta establecimientos pequeños que requieren soluciones de entrada más simples.

El papel de Visa, en este entramado, es articular el ecosistema de aceptación y facilitar que adquirentes y agregadores participen. La nota base señala que, “a través de Visa y la participación de adquirentes y agregadores”, se logró el impacto nacional. En términos de industria, esto significa que el programa no se limita a una marca, sino que opera como un mecanismo de coordinación para acelerar la aceptación.

Estas alianzas también tienen un componente de competencia benéfica: al haber múltiples opciones, los negocios pueden comparar condiciones, comisiones y servicios. La capacitación y la recomendación de evaluar costos y seguridad antes de adoptar una solución aparecen como parte del enfoque de implementación. En un mercado donde el efectivo ha dominado, la confianza se construye con acompañamiento, pero también con alternativas.

En suma, el programa se apalanca en una red que combina sector público y privado. La Secretaría de Economía aporta dirección y coordinación territorial; Visa y los aliados aportan infraestructura, soluciones de aceptación y capacidad operativa. El resultado es un modelo de escalamiento que, al menos en cifras de adopción, ha mostrado eficacia.

Distribución geográfica de mipymes beneficiadas

Uno de los puntos que la Secretaría de Economía y Visa han subrayado es que el impacto del programa es nacional. La distribución reportada lo respalda: 29% de las mipymes beneficiadas se ubica en entidades que son sede del Mundial, mientras que el 71% restante se encuentra en otros estados. En otras palabras, el programa no se concentró únicamente en los estados con mayor visibilidad por el torneo.

Estrategia Sede y Expansión Nacional
Lectura territorial rápida (con la información pública disponible):

  • 29% de negocios beneficiados: entidades sede del Mundial 2026.
  • 71%: resto del país.
  • Estados con líneas de colaboración mencionadas: Ciudad de México, Jalisco, Nuevo León, y también Yucatán, Estado de México, Hidalgo y Puebla.

Esto sugiere una estrategia “sede + expansión”, donde el evento es catalizador, pero el despliegue busca cobertura nacional.

La cifra de 29% en sedes sugiere una prioridad lógica: preparar a los negocios que estarán más expuestos a flujos de visitantes y a consumidores con hábitos de pago digital. Sin embargo, el hecho de que la mayoría (71%) esté fuera de esas sedes apunta a una estrategia de expansión más amplia, con potencial de legado más allá del evento.

Como parte de esta estrategia territorial, se activaron líneas de colaboración con Secretarías de Desarrollo Económico de los estados sede: Ciudad de México, Jalisco y Nuevo León. Además, con Yucatán, Estado de México, Hidalgo y Puebla, con el objetivo de potenciar el impacto territorial y acercar soluciones de pago digital a más negocios locales. La lista muestra una combinación de entidades con grandes zonas urbanas y otras con dinámicas regionales distintas, lo que sugiere un intento de diversificar el alcance.

La coordinación con instancias estatales es relevante porque la adopción de pagos digitales no ocurre en el vacío. Los gobiernos locales suelen tener contacto directo con cámaras empresariales, programas de apoyo y redes de comercio. En ese sentido, la colaboración puede facilitar la identificación de negocios, la difusión del programa y el acompañamiento en la implementación.

También hay una lectura de equidad territorial. Si el objetivo es inclusión financiera y desarrollo económico, concentrar la digitalización solo en polos turísticos o sedes de eventos dejaría fuera a una gran parte del tejido productivo. El 71% fuera de sedes indica que el programa ha buscado evitar esa trampa, aunque el reto de cerrar brechas —especialmente en zonas con menor infraestructura— permanece.

En el marco del Mundial 2026, la subsecretaria Ximena Escobedo habló de que los beneficios del torneo pueden llegar a “más negocios, más regiones” y mantenerse más allá del evento. La distribución geográfica reportada funciona como evidencia de esa intención: no solo preparar vitrinas, sino extender capacidades.

Aun con estos datos, falta un desglose por entidad o por tipo de localidad para entender dónde se concentra el mayor avance. Lo que sí se puede afirmar con la información disponible es que el programa se diseñó y ejecutó con una lógica de cobertura nacional, apoyada en coordinación con estados clave y con una mayoría de beneficiarios fuera de las sedes mundialistas.

Colaboración entre la Secretaría de Economía y Visa

La colaboración entre la Secretaría de Economía y Visa se presenta como un caso de coordinación público-privada orientada a un objetivo concreto: incorporar mipymes al ecosistema de pagos digitales y, con ello, fortalecer la inclusión financiera. El programa Crece tu Mipyme es el vehículo de esa colaboración y, a junio de 2026, su principal carta de presentación es haber llevado pagos digitales a más de 692,000 negocios.

Desde el lado gubernamental, la Secretaría de Economía ha planteado la digitalización como parte de una agenda para integrar a las mipymes a la economía, elevar competitividad y abrir oportunidades de crecimiento. La subsecretaria Ximena Escobedo ha enmarcado la iniciativa en el contexto del Mundial 2026, destacando la posibilidad de que los beneficios del torneo se distribuyan territorialmente y se mantengan más allá del evento.

Desde el lado de Visa, el discurso se centra en el valor económico y operativo de la aceptación digital. Francisco Valdivia, director general de Visa México, afirmó que la digitalización de pagos es una herramienta clave para que los pequeños negocios crezcan, incrementen ventas, se vuelvan más resilientes y accedan a nuevos clientes y servicios financieros. La colaboración, por tanto, no se limita a “tecnología”, sino que se presenta como una palanca de desarrollo empresarial.

Distribución Operativa de Responsabilidades
Cómo se reparte el trabajo (en términos operativos) para que esto escale:
1) Secretaría de Economía: define la agenda, coordina con estados y acerca el programa a redes locales de negocios.
2) Visa: habilita el ecosistema de aceptación y articula la participación de adquirentes/agregadores.
3) Aliados (bancos, adquirentes, agregadores): hacen el onboarding, despliegan soluciones de cobro y dan soporte.
4) Medición: se reportan metas y métricas (alcance, ventas, transacciones) para evaluar avances.

Un elemento operativo de esta colaboración es la articulación con adquirentes y agregadores, además de la suma de aliados estratégicos. La nota base atribuye parte del impacto a que el programa pasó de tres a doce aliados, ampliando opciones de aceptación para negocios de menor tamaño. En la práctica, esto significa que la colaboración no se ejecuta solo desde una oficina central: se despliega a través de instituciones financieras, procesadores y plataformas que llegan al comercio con soluciones concretas.

La coordinación también se expresa en el plano territorial. La Secretaría de Economía y Visa activaron líneas de colaboración con Secretarías de Desarrollo Económico en estados sede (Ciudad de México, Jalisco y Nuevo León) y en otras entidades (Yucatán, Estado de México, Hidalgo y Puebla). Este componente sugiere que el programa no se concibe como una campaña uniforme, sino como un esfuerzo que requiere adaptarse a realidades locales.

Finalmente, la colaboración se sostiene en metas y medición. La iniciativa tenía una meta explícita (500,000 negocios a diciembre de 2025) y reporta resultados comparables (692,000+ a junio de 2026), además de métricas de desempeño (68% de aumento en ventas, promedios de ventas y transacciones). En un terreno donde muchas iniciativas quedan en declaraciones, la disponibilidad de indicadores ayuda a evaluar avances y a discutir qué falta para consolidar la digitalización como norma en el comercio pequeño.

Desafíos en la adopción de pagos digitales

El avance del programa Crece tu Mipyme no elimina los obstáculos estructurales que históricamente han frenado la adopción de pagos digitales en México. Incluso con más de 692,000 negocios incorporados, persisten desafíos que determinan si la aceptación digital se vuelve un hábito sostenible o un experimento temporal.

Uno de los retos más citados es la brecha digital. En zonas rurales o remotas, la adopción suele rezagarse por limitaciones de infraestructura y conectividad. La digitalización de pagos depende de condiciones mínimas: acceso a redes, dispositivos y soporte técnico. Cuando esas condiciones no están garantizadas, el costo de implementación —en tiempo, aprendizaje y fallas— puede superar el beneficio percibido por el comerciante.

Otro desafío es la resistencia cultural al abandono del efectivo. Para muchos negocios pequeños, el efectivo se asocia con control inmediato, simplicidad y ausencia de comisiones. La transición a pagos digitales implica aprender procesos, confiar en la liquidación, entender cargos y manejar contracargos o disputas. Aunque el programa incluye componentes de capacitación y recomendaciones para evaluar costos, comisiones y seguridad, el cambio de hábito no ocurre de la noche a la mañana.

Equilibrios Clave en Cobros Digitales
Trade-offs típicos que el negocio termina gestionando (más que “todo es ventaja”):

  • Comisiones vs. ventas capturadas: pagar una comisión puede doler, pero también puede evitar ventas perdidas por falta de efectivo.
  • Control de caja vs. contracargos/disputas: menos efectivo puede ordenar la operación, pero exige aprender reglas de devolución y evidencia de venta.
  • Conectividad vs. continuidad: el cobro digital depende de red/energía; en zonas con fallas, conviene tener un plan B (por ejemplo, más de un método de cobro).
  • Rapidez de onboarding vs. soporte: soluciones “rápidas” pueden facilitar el arranque, pero el soporte y la claridad de condiciones pesan cuando hay incidencias.

También existe un componente de regulación y ritmo de actualización. Se ha señalado que, aunque las regulaciones han mejorado, aún se requieren ajustes para acompañar la velocidad del cambio tecnológico y compararse con pares regionales. Esto no se traduce necesariamente en un freno directo para cada comercio, pero sí afecta el entorno: interoperabilidad, competencia, claridad de reglas y protección al usuario.

A nivel de mercado, la adopción de pagos digitales no es homogénea. Como referencia, se ha reportado que en 2023 solo 52% de las mipymes aceptaba pagos con tarjeta, lo que muestra el tamaño del rezago previo. El objetivo de política pública de elevar esa aceptación hacia 2030 implica que, aun con avances rápidos, queda un tramo amplio por recorrer.

El Mundial 2026 funciona como catalizador, pero también puede ser un arma de doble filo. La demanda de pagos digitales puede aumentar por el flujo de visitantes, pero el reto real es que la aceptación se mantenga y crezca después del evento. La experiencia internacional sugiere que los picos de adopción durante grandes eventos pueden dejar un “piso” más alto que antes, pero eso depende de que el comercio encuentre valor continuo y no abandone la herramienta por costos o complejidad.

En síntesis, los desafíos se concentran en tres frentes: infraestructura (brecha digital), confianza y hábitos (resistencia cultural), y entorno habilitante (regulación y competencia). El programa ha mostrado capacidad de escalar, pero su sostenibilidad dependerá de cómo atienda estos puntos en la práctica cotidiana de cientos de miles de negocios.

Perspectivas futuras para la digitalización de mipymes

El avance a junio de 2026 posiciona a Crece tu Mipyme como referencia: superó su meta inicial y generó métricas de desempeño que respaldan la narrativa de que aceptar pagos digitales puede impulsar ventas. La pregunta hacia adelante es cómo convertir este impulso en una transformación duradera para el conjunto de las mipymes mexicanas, más allá del Mundial 2026.

En el horizonte de política pública, se ha planteado una ruta de mayor escala: digitalizar un millón de mipymes durante la administración en curso y llegar a 3.2 millones hacia 2030. Estas metas sugieren que el programa actual es una fase dentro de un plan más amplio, donde el reto no es solo sumar negocios, sino sostener la adopción y asegurar que la digitalización se traduzca en productividad, formalización operativa y acceso a servicios financieros.

El Mundial 2026 seguirá siendo un motor de corto plazo. La expectativa de atender a consumidores que prefieren pagos digitales crea incentivos inmediatos para comercios en zonas de alta afluencia. Sin embargo, el legado dependerá de que la infraestructura y los hábitos permane

Indicadores clave a monitorear
Qué conviene vigilar en los próximos meses (para saber si el impulso se vuelve “legado”):

  • Si el programa mantiene el ritmo hacia las metas de 1 millón (administración en curso) y 3.2 millones (2030).
  • Si la adopción se sostiene después del Mundial 2026 (no solo altas, sino uso recurrente).
  • Si la capacitación se traduce en menos fricción: claridad de comisiones, conciliación y manejo de disputas.
  • Si la expansión llega a zonas con mayor brecha (conectividad/soporte), donde el costo operativo suele ser el verdadero cuello de botella.

Este análisis editorial se elaboró en Pasarela de Pagos en Mexico por Carlos Ponce, con enfoque en cómo iniciativas como Crece tu Mipyme se traducen en adopción real de métodos de cobro, métricas operativas y decisiones prácticas para negocios que buscan procesar pagos digitales de forma segura y eficiente en México.

Este artículo refleja información públicamente disponible a junio de 2026 y cifras comunicadas por los propios actores del programa. Los resultados pueden variar según el giro, la ubicación, la conectividad y las condiciones comerciales de cada proveedor. Algunas metas y métricas podrían cambiar a medida que avance la implementación y se publiquen nuevas actualizaciones.

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